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Panorama de México ante el T-MEC.

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Quetzal Herrera Ruiz

Comenzó la revisión formal del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, donde el gobierno de nuestro país deberá poner sobre la mesa la conveniencia para las tres naciones de mantener este acuerdo, pues a lo largo de los años en los que ha estado vigente los tras han sacado buenos dividendos. El asunto es que tanto nuestra nación como los canadienses, dependemos de cómo amanezca el presidente norteamericano, Donald Trump, y a pesar de que busque imponer su agenda y condiciones, creo que la presión de los empresarios de su país será clave para que se acepte la prórroga de 16 años que ya se expuso. Este tratado fortalece las tres economías pero también le brinda estabilidad a las familias de América del Norte, sobre todo pensando en que China está prácticamente en la “puerta” de los tres países para lograr consolidar sus exportaciones en esta región del mundo. Me parece que la decisión debe tomarse privilegiando que todos los involucrados sigan fortaleciendo sus políticas económicas internas y externas.

Coordinación.
La delegación mexicana, encabezada por Marcelo Ebrard, llega a esta revisión con argumentos suficientes para defender la continuidad del tratado. La integración productiva entre los tres países ya no puede entenderse únicamente desde el intercambio comercial, sino desde las cadenas de suministro que generan millones de empleos. Industrias como la automotriz, la aeroespacial, la electrónica y la agroalimentaria dependen de esa coordinación permanente. Romper esa dinámica implicaría elevar costos, afectar inversiones y reducir la competitividad frente a otros mercados; por ello, el Gobierno Federal tendrá que privilegiar la negociación técnica por encima de cualquier discurso político, demostrando que mantener reglas claras beneficia tanto a inversionistas como a trabajadores de toda la región.

Instrumento.
No es ningún secreto que Donald Trump suele utilizar las negociaciones internacionales como un instrumento de presión política. Lo hizo durante su primer mandato y todo indica que continuará con la misma estrategia; sin embargo, existe un factor que podría moderar esa postura, el propio sector empresarial estadounidense. Grandes corporaciones han invertido miles de millones de dólares en México y Canadá, aprovechando precisamente las ventajas del tratado, y resultaría contradictorio que la Casa Blanca impulsara decisiones que terminaran perjudicando a sus propias empresas, encareciendo la producción y afectando al consumidor norteamericano. Ahí radica la importancia de que prevalezca la lógica económica sobre las decisiones motivadas únicamente por intereses electorales o por mensajes dirigidos a su base política.

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China.
Mientras Norteamérica debate las reglas de su integración comercial, China continúa fortaleciendo su presencia en prácticamente todos los mercados del planeta. Esa realidad obliga a México, Estados Unidos y Canadá a entender que el verdadero competidor no está dentro del bloque, sino fuera de él. Si las tres economías comienzan a levantar barreras entre sí, únicamente abrirán espacios para que otras potencias ganen terreno en sectores estratégicos. La competencia global exige mayor coordinación, innovación e inversiones compartidas; por ello, la revisión del tratado debería enfocarse en modernizar sus mecanismos, fortalecer la producción regional y ofrecer mayor certidumbre jurídica para atraer nuevos capitales, en lugar de generar incertidumbre con amenazas de modificaciones radicales.

Indicadores.
Más allá de los indicadores macroeconómicos, el resultado de esta revisión impactará directamente en la vida cotidiana de millones de familias. La estabilidad del empleo, la llegada de nuevas inversiones, el crecimiento de las exportaciones y la confianza de los mercados dependen, en buena medida, de que exista un acuerdo sólido entre las tres naciones. México necesita mostrar madurez diplomática, firmeza en la defensa de sus intereses y capacidad para construir consensos sin caer en provocaciones. Si prevalece la visión de largo plazo, el T-MEC seguirá siendo uno de los principales motores del desarrollo regional.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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