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111 acciones de escritorio.

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Quetzal Herrera Ruiz

La dirigencia nacional del Partido Acción Nacional (PAN), encabezada por Jorge Romero, presentó recientemente un paquete de 111 acciones con las que pretende construir una alternativa de gobierno rumbo al proceso electoral de 2027. Nadie puede cuestionar que cualquier partido tenga la obligación de generar propuestas y definir una ruta programática; de hecho, eso es precisamente lo que la ciudadanía espera de quienes aspiran a gobernar; el problema comienza cuando esas iniciativas parecen elaboradas exclusivamente desde el escritorio, lejos del contacto cotidiano con la gente. En política, las mejores ideas pierden fuerza cuando no nacen de escuchar a la sociedad, y hoy el blanquiazul enfrenta justamente ese desafío, salir de las oficinas, abandonar la comodidad de los foros y regresar a las calles para entender qué preocupa realmente a los mexicanos, porque las elecciones no se ganan únicamente con documentos bien redactados, sino con cercanía, credibilidad y presencia territorial.

Empatía.
Las 111 acciones presentadas por el PAN contienen planteamientos que, en el papel, pueden resultar interesantes, sin embargo, transmiten la sensación de haber sido construidas por especialistas alrededor de una mesa de trabajo, más que por militantes que recorren colonias, comunidades y municipios. La política mexicana ha cambiado de manera radical y hoy el ciudadano exige representantes que conozcan de primera mano sus problemas. Mientras un dirigente permanezca concentrado en conferencias, presentaciones y documentos, difícilmente logrará generar empatía con quienes todos los días enfrentan problemas de seguridad, salud o empleo. A Jorge Romero le hace falta mucho más territorio y mucho menos escritorio; de hecho ningún partido puede aspirar a convertirse en opción competitiva si sus principales liderazgos no construyen una relación directa y permanente con la ciudadanía.

Eventitis.
Otro de los riesgos que enfrenta el panismo nacional es pensar que la comunicación digital basta para recuperar terreno político; las redes sociales son herramientas útiles para difundir mensajes, pero jamás sustituirán el contacto cara a cara. Tampoco ayuda caer en el conocido síndrome de la “eventitis”, inaugurar foros, organizar encuentros multitudinarios o encabezar reuniones con simpatizantes para después difundir fotografías y videos como si eso reflejara un verdadero trabajo político. La realidad demuestra otra cosa, los ciudadanos distinguen perfectamente entre quien acude a un evento protocolario y quien recorre calles, escucha reclamos y construye soluciones junto con la población. Mientras el PAN continúe privilegiando la imagen sobre la presencia cotidiana, seguirá teniendo dificultades para conectar con sectores que desde hace tiempo dejaron de sentirse representados por ese partido.

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Durango.
Resulta todavía más complejo para los liderazgos estatales cargar con una narrativa nacional que poco ayuda a fortalecer el trabajo territorial. En entidades como Durango existen cuadros panistas con trayectoria, capacidad y presencia regional, perfiles que durante años han construido una relación cercana con distintos sectores sociales; sin embargo, cuando desde la dirigencia nacional se privilegia una estrategia basada en documentos, anuncios y discursos, ese esfuerzo local pierde fuerza. Ningún liderazgo estatal puede desarrollar todo su potencial si el mensaje que llega desde el centro carece de sensibilidad política y de cercanía con la gente; los buenos perfiles necesitan una conducción nacional que inspire, acompañe y salga a caminar junto con ellos, no únicamente una dirigencia que presente propuestas elaboradas en oficinas mientras espera que los resultados aparezcan por sí solos.

Coahuila.
La elección de Coahuila representa una advertencia que el PAN debería analizar con seriedad. Cuando un partido pierde la capacidad de construir sinergia social, el respaldo ciudadano simplemente desaparece en las urnas. Ninguna estrategia de comunicación, ningún documento programático y ninguna campaña digital compensan la ausencia de trabajo político permanente entre la población.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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