
En estos momentos en los que se discute la iniciativa presidencial acerca del “derecho de las audiencias”, que pone en entredicho el respeto a la libertad de expresión, podría resultar como un “disparo en el pie” para el propio morenismo, la resolución de la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, que prohibe al PRI, calificar de “narcopartido” a MORENA, y que además le ordena retirar de sus redes sociales y de las de su presidente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, cualquier posteo que describa al movimiento de la 4T con dicho adjetivo, dado que, evidentemente, ese “mote” les ha afectado mucho. Sin embargo, la narrativa del partido gobernante, no ha sido eficaz en el combate a ese golpe mediático de la oposición.
Pudiera ser un calificativo sin sustento para MORENA, pero la defensa a ultranza de personajes señalados por sus vínculos con organizaciones delictivas, es una losa muy pesada con la que carga la Cuarta Transformación. Son muchas dudas las que giran entorno a los casos de Rubén Rocha Moya, Marina del Pilar, Adán Augusto López y un largo etcétera, que merman la credibilidad en las acciones que desarrolla el Gobierno Federal en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. ¿Qué es lo que les preocupa en Palacio Nacional -o en Palenque-, que les impide proceder en contra de esos personajes? Detener desde el INE al tricolor para que deje de llamarlos “narcopartido”, quizás, no es del todo una buena idea, porque pareciera, que ha sido su último recurso.
La situación de violencia que priva en varios estados del país, no acaba, es más, en algunos casos se ha agudizado, a pesar de la presencia de las fuerzas armadas, quienes ciertamente, realizan un trabajo invaluable, pero, lamentablemente, insuficiente, dadas las dimensiones de problema que enfrentan. Sinaloa, por ejemplo, lleva dos años sumida en una crisis terrible de inseguridad, cuyos efectos rebasan cualquier dato histórico del que se tenga memoria en esa entidad. Pese a que fabricó un auténtico montaje respecto al asesinato de Héctor Melesio Cuén, el 25 de julio de 2024, y se cuenta con una versión expuesta por Ismael el “Mayo” Zambada, que involucra al gobernador con licencia, Rocha Moya, en la justicia mexicana, no han “encontrado” elementos que lo relacionen con el hecho.
El tiempo apremia y la resolución del INE, puede llegar a silenciar al PRI y a su dirigente, quien, desde luego, no es una perita en dulce, es más, Alito es tan impresentable, como muchos otros políticos que él mismo critica. Es cierto, Alito antes gritaba a los cuatro vientos que el “INE no se toca”, y ahora se le va con todo, argumentando “complicidad institucional”. Sí, quizás se borren de las redes del tricolor todos los mensajes que describen a MORENA como “narcopartido”, sin embargo, mientras los morenistas sigan defendiendo a los indefendibles; solapando los actos que dañan al movimiento; evadiendo las “recomendaciones” del vecino país del norte, y silenciando a quienes los critican, esto no solo será un disparo en el pie… sino una ráfaga en sus cimientos.