
Fundadores e impulsores del mismo movimiento político, Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador tienen más similitudes que diferencias. Desde el inicio de su gobierno los cítricos de banqueta estaban muy preocupados afirmando que la presidenta de México no se distanciaba de López Obrador y que no pintaba su raya. Y luego, conforme pasaban los meses el discurso cambió por uno diferente, que según los críticos chafas entre la presidenta y el expresidente existía pleito de comadres. El tan mencionado distanciamiento entre el Licenciado Andrés Manuel López Obrador y la presidenta de la república, es una errónea e imaginaria disputa que esta muy pero muy lejos de ser realidad. Este tipo de falacias se da en un contexto donde algunos sectores políticos han especulado sobre posibles distanciamientos entre ambos personajes. La presidenta Claudia Sheinbaum salió a paso de las versiones sobre un supuesto distanciamiento con Andrés Manuel López Obrador y aseguró que no existe ninguna ruptura entre ambos. Durante la presentación de los resultados de su Segundo Informe de Gobierno en Jalisco, ante alrededor de 15 mil personas reunidas en la Arena VFG, la presidenta respondió a quienes han señalado una división dentro de la llamada Cuarta Transformación. “Dicen comentaristas que hay división entre Andrés Manuel López Obrador y la presidenta. Falso, somos el mismo proyecto que está con el pueblo de México; por convicción y porque lo quiere el Pueblo”, afirmó. La actual mandataria ha enfrentado el desafío de consolidar un liderazgo propio con mucho éxito, si no como explicar su alta popularidad, la cual ha obtenido por méritos personales sin importar si esta distanciada o no o ha pintado su raya con respecto de López Obrador. En varias ocasiones, la presidenta ha dejado en claro que, pese a las versiones sobre diferencias con López Obrador, su gobierno mantiene la continuidad del proyecto político iniciado por el expresidente. Sheinbaum ha declarado que no existe ninguna división entre ella y López Obrador, aclarando que mantienen una relación de colaboración y apoyo mutuo para continuar impulsando las políticas públicas que beneficien a la población mexicana. De manera que ya dejen de estar jodiendo afirmando lo contrario. La Cuarta Transformación no se trata de un proyecto personal; es un proyecto de nación con bases y códigos que compartimos todos aquellos que creemos que México tiene un futuro mejor. Esta visión de país, que, aunque encabeza Morena, realmente no funciona como los viejos partidos tradicionales donde una figura compite simbólicamente con su sucesor. En el movimiento existe un ideario político con principios muy claros para todos. En ese marco, una ruptura interna sería percibida por las bases como una traición al mandato histórico que el pueblo de México les ha dado a AMLO y a Sheinbaum. Cualquier conflicto es inviable. Los opositores, que frecuentemente quieren ver problemas donde no los hay, no alcanzan a percibir que la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador no están compitiendo por un mismo espacio de poder. A diferencia de otros expresidentes, él no tiene la necesidad de disputar un espacio mediático, porque su lugar simbólico ya lo tiene ganado. Claudia Sheinbaum tiene su liderazgo propio y no ocupa el mismo rol que AMLO. Cada uno tiene su espacio: López Obrador es el fundador y líder moral del movimiento, y la doctora Sheinbaum es la continuadora del proyecto alternativo de nación, quien tiene la responsabilidad de consolidar los logros y avanzar en los temas de justicia social, ampliación de los derechos sociales y bienestar general de los mexicanos; por lo tanto, sus papeles son complementarios, no competitivos. Los únicos antecedentes de la relación política entre ambos que se pueden verificar son los de lealtad mutua, coherencia política y respeto intelectual a los espacios que cada uno tiene. Una ruptura sería antinatural, sobre todo porque no existe una base real y sustentada para sostenerla. Los opositores al proyecto de nación quieren ver un pleito porque su esperanza está en un fantasioso distanciamiento, pero no tienen cómo provocarlo. Ante la falta de narrativa propia, liderazgo competitivo y cero proyecto de país, la oposición pretende encontrar una mínima posibilidad en su imaginación, pero eso es más un deseo político que un diagnóstico real. Así que dejen de estar jodiendo, esa patraña no les ha funcionado.
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