
Es bien sabido que al mexicano nunca le ha gustado seguir las reglas, siempre busca la manera de burlarlas y no tener consecuencias de sus actos, lo que aplica especialmente en el duranguense, que no sólo trata de romperlas cuando le conviene, sino que reacciona de manera muy agresiva cuando se le confronta por ello.
Ejemplos tenemos muchos, comenzando por los reglamentos de tránsito, donde a diario tenemos accidentes porque no se respetan los límites de velocidad, rebasan por la derecha, rebasan por el carril contrario y hasta descaradamente se pasan los semáforos en rojo, con la excusa de que tienen prisa, y si otro conductor toca el claxon en reclamo o les señala que hacen algo mal, lanzan el rosario de groserías, amenazas y hasta llegan a agredir el auto o a la persona que tiene razón.
Es más, actualmente, los duranguenses tienen la intención de cometer faltas de tránsito sin consecuencias, al grado que ya ponen protectores de placas, ya sea para que no se las puedan quitar por estacionarse donde no deben, que también lo hacen muchos a diario, o para que no se les reconozca al caer en más infracciones, es más, incluso para ocultar el hecho de que muchos ni siquiera tienen las placas, a estos es a los que deberían parar los de vialidad y no a los que se nos funde una luz.
También tenemos a los comerciantes que invaden espacios públicos sin permiso, que se ponen frente a las puertas de las escuelas y que se ponen agresivos si los directores les señalan que no deben estar ahí,porque hay un reglamento que marca que los vendedores de dulces y comida chatarra no deben estar a menos de 100 metros de las instituciones educativas, pero esta gente se pone agresiva y entra en el plan de “yo no me voy, trata de quitarme, a ver si puedes”, y si se denuncia ante las autoridades, se quitan uno o dos días y luego vuelven.
Casos de infractores hay miles a diario, pero es aquí donde las autoridades como Toño Ochoa y Esteban Villegas pueden poner orden, lo que podrá no gustarle a esos que desdeñan la ley y creen que a ellos no se les debe aplicar porque son familiares o conocidos de Fulano o Sultano, pero los ciudadanos de a pie, los que queremos las cosas bien hechas, lo vamos a agradecer.