Inicio Congreso del Estado Atender la salud mental no debe ser un lujo: Marisol Carrillo

Atender la salud mental no debe ser un lujo: Marisol Carrillo

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“Me gustaría abordar un tema que lamentablemente afecta a cada uno de nosotros, a nuestras familias, a nuestros amigos y a nuestra sociedad en conjunto. Un tema que nos concierne a todos y que requiere de nuestra atención y acción inmediata”, dijo la diputada al subir a tribuna.

En el desgarrador panorama que enfrentamos, las cifras de suicidios en nuestro estado desde el año 2023 son alarmantes: 161 vidas perdidas, en su mayoría jóvenes, sumándose a la cifra de 168 del año 2022. Y tan sólo en el primer mes de este año  se sumaron 9 casos por suicidio, la frialdad de estas estadísticas nos presenta una realidad cruda y dolorosa.

Los números, aunque fríos, nos cuentan historias individuales de desesperación y soledad, vidas que se sumergieron en la oscuridad. La edad más afectada es entre los 25 y 54 años, señalándonos que esta crisis no discrimina por género ni edad.

La alarmante cifra de suicidios en nuestro Estado nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de atender y cuidar la salud mental desde edades tempranas y entender que las niñas, niños y jóvenes de hoy son la base de nuestro mañana, y es crucial brindarles las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos emocionales que la vida les presenta.

Es así que, desde la niñez, debemos fomentar entornos seguros y saludables que promuevan el desarrollo emocional y social. La educación emocional en las escuelas, por ejemplo, puede ser una herramienta poderosa para nutrir a nuestros niños de habilidades para manejar el estrés, construir relaciones positivas y comprender sus propias emociones.

Al contemplar la salud mental desde la infancia, estamos invirtiendo en un futuro en el que las personas sean capaces de enfrentar los desafíos con resiliencia, empatía y fortaleza emocional. La prevención y la detección temprana de problemas de salud mental son fundamentales para intervenir antes de que los desafíos se conviertan en crisis.

La salud mental también debe ser desestigmatizada y normalizada en nuestra sociedad. Es esencial fomentar un ambiente en el que hablar de los problemas emocionales no sea motivo de vergüenza, sino un acto de valentía. 

En tal sentido, más allá de las estadísticas, hay una historia de vida, hay rostros, familias destrozadas y comunidades que sienten el peso de una pérdida. Debemos reconocer que, en ocasiones, los problemas de salud mental también se manifiestan en actos de violencia, agresiones a otras personas, hasta llegar a cometer feminicidios, afectando a sus propias familias.

Esta esta situación tan alarmante solo puede derivarse de problemas de adicciones y trastornos mentales que como autoridades debemos de voltear a ver para que sean atendidos de raíz, ya que son factores desencadenantes de violencia extrema.

Nada justifica la violencia, sin embargo, hay que decirlo,  no hemos priorizado el saber canalizar nuestras emociones, por la falta de educación emocional en nuestros hogares, han ocurrido infinidad de feminicidios, y la realidad es que todo radica de la propia salud mental de los agresores, son los impulsos lo que los hace actuar bajo sus emociones y cometer actos atroces.

Los suicidios y feminicidios no deben ser analizados únicamente desde una perspectiva criminal o sociológica, sino que debemos entenderlos como manifestaciones de un problema de salud mental. La desesperación y la violencia que llevan a estos actos a menudo están vinculadas a problemas emocionales no resueltos, a la falta de acceso a servicios de salud mental y a una cultura que a veces minimiza la importancia de cuidar nuestra salud emocional.

“Desde esta tribuna, hago un llamado  a todas las autoridades competentes para que este año 2024, reforcemos los esfuerzos para atender la alerta de genero, dejemos de aventarnos la bolita, no podemos bajar la guardia, la violencia no espera y esto puede evitar que más mujeres pierdan la vida por esta causa”. 

Es nuestro deber como miembros de esta cámara de diputadas y diputados y como ciudadanía, trabajar en conjunto para crear un entorno que no solo castigue los actos, sino que también prevenga las circunstancias que llevan a ellos;

Construyamos un Durango donde el bienestar emocional y la equidad de género sean prioridades, y donde la salud mental sea abrazada y cuidada como parte integral de nuestra sociedad.

Debemos contemplar y cuidar la salud mental desde la infancia ya que no solo es una responsabilidad ética, sino una inversión en el bienestar futuro de nuestra sociedad.

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