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UNA VEZ MÁS QUE QUEDE CLARO, DEBATES NO CAMBIAN VOTOS

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Los debates presidenciales constituyen un marco democrático para proveer información a los electores y mostrar las diferencias políticas entre los candidatos. Durante el debate, los candidatos muestran características generales de su personalidad y estilo de liderazgo, no solo en sus intervenciones, sino también en las interacciones que mantienen con sus pares. Acabamos de presenciar el segundo debate presidencial, y como se acostumbra después de estos ejercicios, por las noches surgen caravanas de carros transitando por las calles principales de las ciudades con partidarios de tal o cual candidato agitando banderas y tocando trompetas festejando que su candidato ganó el debate. Agregado a ello, los seguidores y correligionarios andarán pregonando que su aspirante dominó y arrasó en el debate. Erróneamente, en México se sigue pensando que por las razones que sean, uno de los participantes es más protagonista que los otros, eso significa que ganó o que perdió el debate, lo cual está muy alejado de la realidad, recordemos que no son debates presidenciales entre Kennedy y Nixon. En las encuestas anteriores al debate y las del posdebate es casi imposible que le vaya totalmente bien o totalmente mal a los participantes. Lo explico con un ejemplo muy sencillo. Cuando una persona va al estadio de futbol a ver jugar a su equipo preferido, desde antes de que inicie el juego, este aficionado ya trae la camiseta bien puesta, habrá uno que otro indeciso que le da lo mismo quien gane, pues solo es aficionado al deporte y no a los equipos. Pues a pesar de que tu equipo pierda, incluso por goleada, no por el resultado de ese día le vas a ir a otro equipo, pues lo mismo sucede en los debates, la gente trae la camiseta bien puesta y antes y después del debate sigue diciendo que ganó a quien le va. Cambiar en forma masiva las preferencias de los electores a partir de un debate presidencial parece poco probable. Hay estudios que confirman el cambio de voto luego de un debate presidencial, pero en una magnitud relativamente pequeña. Al mismo tiempo la instancia de un debate puede reafirmar preferencias electorales de forma más confiable. La carrera presidencial continúa en marcha y no se han movido las cosas de manera significativa. Claudia Sheinbaum, sigue a la cabeza de todas las preferencias electorales. Por el lado de la oposición, Xóchitl Gálvez con una campaña más de esfuerzo y dedicación personal que de verdadera organización política, no termina por consolidarse, se le ve desarticulada y con una gran historia de vida que no va acorde con los partidos que la postulan. En cambio, para Jorge Álvarez Máynez todo ha sido ganar; de ser una figura desconocida a convertirse en un personaje que empieza a conectar con el electorado más joven, su canción promocional ha sido la más escuchada del país en las plataformas digitales, un tema no menor entre los más de 30 millones de millennials que hay en México. En las últimas encuestas serias y confiables, aunque las preferencias se mantienen, observamos algunos datos muy interesantes; Claudia Sheinbaum sube un punto, Xóchitl Gálvez baja dos puntos y sorprende que Jorge Álvarez Máynez suba cinco puntos, duplicando así sus porcentajes de intención de voto. Estos números son el reflejo de los dos llamados debates presidenciales. Lo anterior refuerza la creencia que en México el deseo de continuidad sigue siendo mayor que el de cambio. Esto hace que la percepción de triunfo esté completamente cargada del lado de la Doctora Claudia Sheinbaunm Pardo, así que no le hagamos mucho caso a los debates, pues estos no cambian el voto.

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