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Desencuentros internos en el gobierno de Sheinbaum.

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Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÁJARO
17/02/2026

La salida de Marx Arriaga del área de materiales educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), no es un simple relevo administrativo, es, en el fondo, un síntoma, ya que el funcionario que se convirtió en uno de los principales “arquitectos” de los nuevos libros de texto gratuitos, bajo la narrativa cuatroteísta, dejó el cargo en medio de un desencuentro que, según reveló la propia presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia mañanera de ayer, tuvo como origen su desacuerdo con la incorporación de mujeres mexicanas destacadas en los contenidos educativos; pero más allá de las formas, que fueron, por decirlo suavemente, abruptas, lo que queda al descubierto es una fragilidad política interna que contradice el discurso de una Cuarta Transformación que durante años se ha querido proyectar.

Paradigma educativo.
Marx Arriaga no era un funcionario menor al interior de la SEP o de la propia administración, presente y pasada, pues desde la Dirección General de Materiales Educativos impulsó la transformación de los libros de texto que generaron una de las polémicas más intensas del sexenio pasado; incluso se le señaló por imprimir una visión ideológica marcada, por modificar enfoques históricos y por apostar a un rediseño pedagógico que desató críticas de académicos, padres de familia y gobiernos estatales; en contraparte para el “obradorismo” fue un defensor del nuevo paradigma educativo; para sus detractores, un operador ideológico. Que hoy salga del equipo revela que incluso dentro del movimiento hay límites cuando las posiciones personales chocan con la narrativa política dominante, y eso, en un proyecto que presume cohesión doctrinaria, pesa, y muchas veces llega a incomodar.

Desencuentro con Palacio.
Lo dicho por Sheinbaum no es menor, Arriaga no estuvo de acuerdo con añadir perfiles de mujeres mexicanas destacadas en los libros, el desacuerdo no fue técnico, fue político y simbólico, justo en un momento donde la agenda de género es parte central del discurso gubernamental, oponerse a esa incorporación significaba enfrentarse al nuevo eje narrativo del poder. La presidenta lo expuso con naturalidad, pero el mensaje fue claro, quien no siga los postulados de Palacio Nacional, se va. La pregunta es si esa salida fue producto de un debate legítimo o de una imposición vertical, porque si la administración presume apertura, el episodio demuestra que la pluralidad interna tiene límites estrictos, y no se habrán de tolerar, a pesar de los costos que ello pudiera traer a la administración federal.

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Voces incómodas.
La política tiene memoria, y quienes salen de un proyecto con resentimiento, suelen convertirse en voces incómodas; Marx Arriaga conoce los procesos internos, las discusiones sobre contenidos y las tensiones que rodearon la construcción de los libros, si decide hablar, podría exhibir detalles que hasta ahora permanecen en la esfera interna del cuatroteísmo. No sería la primera vez que un excolaborador se transforma en crítico, de hecho, el mayor riesgo para cualquier administración no está en la oposición tradicional, sino en las voces que provienen de su propio círculo; la narrativa oficial podría enfrentar un fuego amigo con información de primera mano, máxime cuando el principal afectado podría ser uno de los “estrategas” de Morena como lo es Mario Delgado, de quien Arriaga no se refirió en buenos términos luego de que fue prácticamente sacado de sus oficinas, buscando ser la “victima” en el asunto.

Lección.
Al final, el episodio deja una lección, ni los libros de texto ni los proyectos políticos deben tener un solo dueño, se supone que forman parte de un movimiento, y pareciera que Marx Arriaga se sentía intocable por el solo hecho de plasmar la doctrina en los libros, y ha quedado claro que no es así. La inclusión de mujeres destacadas en los libros debería ser un consenso incuestionable; que haya generado un rompimiento habla más de las tensiones internas que del debate educativo, y mientras el discurso oficial insista en mostrar un bloque sin fisuras, casos como el del funcionario de la SEP recordarán que en la política mexicana, incluso dentro del movimiento gobernante, la unanimidad es una ficción.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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