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Es culpa de los medios: Claudia Sheinbaum.

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Quetzal Herrera Ruiz
La grilla del pájaro
19/05/2026

Se ha vuelto una constante en los gobiernos cuatroteístas deslindarse de cualquier tipo de señalamiento y responsabilidad, como si esa estrategia fuera la solución a toda esa carga negativa que han ido adquiriendo con el tiempo; quizá pensando en que los cargos que recaen sobre ciertos personajes morenistas, por parte del gobierno de Estados Unidos, fueran a desaparecer. Y es que ayer la Presidenta, Claudia Sheinbaum, en su conferencia “mañanera” habló de la entrega de dos exfuncionarios de Sinaloa a las autoridades del vecino país, y aseguró que todo se debe a las “plumas” y medios de comunicación, quienes se han encargado de ponerle apodos a ese instituto político y a su administración, y de paso, como lo hace casi siempre, refirió que muchos analistas y editorialistas sirvieron en la época “neoliberal”, y que hoy pretenden desacreditar sus acciones; cuando lo primero que debe hacer es revisar la “casa”, a los suyos y sobre todo, analizar ce qué forma han llegado al poder muchos de los funcionarios en el país emanados de ese instituto político.

Cierre de filas.
Y es que dentro de Morena parece existir una estrategia muy clara, cerrar filas sin importar el costo político, aunque ello implique salir a defender lo indefendible; ahí está el caso de Gerardo Fernández Noroña, quien una vez más prefirió minimizar los señalamientos y acusaciones que han venido desde Estados Unidos contra personajes cercanos al oficialismo, bajo el argumento de que se trata de una “campaña” para desacreditar a la Cuarta Transformación. El problema de este discurso es que cada vez convence menos, porque cuando exfuncionarios estatales prefieren entregarse ante autoridades estadounidenses, antes que enfrentar procesos en México, la narrativa oficial empieza a “hacer agua”; y mientras tanto, en lugar de revisar si realmente hay perfiles ligados a actividades ilícitas o redes de complicidad, se opta por descalificar a quienes cuestionan, como si callar voces fuera suficiente para borrar la realidad.

Responsabilidad.
Pero más allá de las críticas a los medios, la gran interrogante sigue siendo si el Gobierno Federal está dispuesto a asumir alguna responsabilidad política sobre el actuar de ciertos personajes que han llegado al poder bajo las siglas de Morena; porque no basta con repetir que todo es parte de una estrategia de la oposición o de intereses extranjeros; lo verdaderamente importante sería preguntarse cómo algunos funcionarios estatales, legisladores, alcaldes y operadores políticos lograron consolidarse en cargos relevantes, pese a los rumores, señalamientos o investigaciones previas que ya existían sobre varios de ellos.

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Los medios.
Resulta por demás cómodo culpar a las “plumas” y medios de comunicación cada vez que las cosas no salen como se esperaba. De hecho, parece que en Palacio Nacional existe la percepción de que cualquier crítica periodística es sinónimo de ataque político, cuando en realidad la función del periodismo, guste o no, es cuestionar, exhibir inconsistencias y poner sobre la mesa temas incómodos. Si algo ha caracterizado a las democracias modernas es precisamente el papel incómodo de quienes analizan, investigan o editorializan; porque un gobierno que solamente escucha aplausos termina desconectándose de la realidad, y justo eso ocurre con la administración de Sheinbaum Pardo.

El costo.
La gran apuesta de Morena parece ser resistir el desgaste político confiando en que el tiempo diluya el impacto de estos escándalos, o quizá el Mundial de Fútbol, pero existe un detalle que quizá no están midiendo con precisión, la percepción ciudadana también se “erosiona” cuando se niega sistemáticamente cualquier error; porque una cosa es defender la soberanía nacional, algo que sin duda merece respaldo, y otra muy distinta cerrar los ojos ante perfiles cuestionados solo por pertenecer al mismo movimiento político. Hoy la Presidenta enfrenta el enorme reto de marcar diferencia respecto al pasado reciente de su partido; sin embargo, mientras el discurso siga centrado en culpar a los medios, a la oposición o al “neoliberalismo”, el costo político podría terminar siendo mucho más alto de lo que algunos imaginan.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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