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La libertad de expresión en México: una conquista democrática en permanente defensa

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Alberto De la Rosa Olvera
08/06/2026

Cada 7 de junio, México conmemora el Día de la Libertad de Expresión, una fecha que invita a reflexionar sobre uno de los derechos fundamentales que sostienen la vida democrática. Más que una celebración, la efeméride constituye una oportunidad para evaluar los avances, desafíos y riesgos que enfrenta el ejercicio libre de las ideas, las opiniones y el trabajo periodístico en nuestro país.

La libertad de expresión es reconocida en los artículos 6° y 7° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos suscritos por el Estado mexicano, entre ellos la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Estas normas garantizan el derecho de toda persona a buscar, recibir y difundir información e ideas por cualquier medio, sin censura previa.

La importancia de este derecho radica en que constituye la base para el ejercicio de otros derechos fundamentales. Una sociedad que puede expresarse libremente está en mejores condiciones de exigir rendición de cuentas, fiscalizar a las autoridades, denunciar actos de corrupción y participar activamente en la vida pública. Sin libertad de expresión, la democracia pierde uno de sus pilares esenciales.

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Durante las últimas décadas, México ha experimentado avances significativos en materia de apertura informativa y transparencia gubernamental. La creación de organismos garantes del acceso a la información pública, el fortalecimiento del periodismo de investigación y la expansión de las plataformas digitales han ampliado las posibilidades de participación ciudadana y debate público.

Sin embargo, estos avances conviven con desafíos profundos. México continúa siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el continente. Las agresiones contra comunicadores, las amenazas provenientes de grupos criminales y los intentos de presión política o económica contra medios de comunicación representan obstáculos que limitan el ejercicio pleno de este derecho. La autocensura derivada del miedo sigue siendo una realidad en diversas regiones del país.

A ello se suman nuevos retos derivados del entorno digital. Las campañas de desinformación, los discursos de odio, el acoso en redes sociales y el uso de tecnologías de inteligencia artificial para manipular contenidos plantean interrogantes sobre cómo proteger la libertad de expresión sin afectar otros derechos fundamentales, como la privacidad, la dignidad humana y el derecho a la información veraz.

Desde una perspectiva jurídica, la respuesta no debe ser la censura. Los estándares internacionales han sido claros al establecer que las restricciones a la libertad de expresión deben ser excepcionales, necesarias y proporcionales. En una sociedad democrática, la mejor respuesta frente a una idea controvertida suele ser más debate, más información y una ciudadanía mejor informada.

La conmemoración del 7 de junio también obliga a recordar que la libertad de expresión no es un privilegio exclusivo de periodistas, académicos o líderes de opinión. Es un derecho de todas las personas. Cada vez que un ciudadano expresa una crítica, participa en un debate público, comparte una investigación o exige transparencia a las autoridades, está ejerciendo una libertad conquistada a través de décadas de luchas democráticas.

En el México de 2026, la defensa de la libertad de expresión exige fortalecer las instituciones democráticas, garantizar la protección efectiva de periodistas y personas defensoras de derechos humanos, promover la alfabetización mediática y consolidar una cultura de tolerancia frente a la diversidad de opiniones.

El 7 de junio debe ser entendido, por tanto, no sólo como una fecha conmemorativa, sino como un recordatorio permanente de que la libertad de expresión es condición indispensable para la democracia, la transparencia y la construcción de una sociedad más libre, crítica y participativa. Su preservación constituye una responsabilidad compartida entre autoridades, medios de comunicación y ciudadanía.

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Profesor universitario, doctorado en derecho en la línea de investigación de la comunicación política. Actualmente es director de Radio Universidad 100.5 FM
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