
Lo ocurrido el domingo pasado en Coahuila, indudablemente que dejó muchas lecciones y aprendizajes a quienes no se vieron favorecidos con el voto de los electores y a quienes no les quedó de otra, que acusar una elección de estado y de compra de votos, en lugar de reconocer que no fueron capaces de ganar un solo distrito de mayoría de los 16 que estuvieron en juego, en algunos de los cuales, la diferencia entre el primero y el segundo lugar, llegó a ser de tres a uno, lo que habla de lo desigual que terminó siendo esa contienda.
Por principio de cuentas, se debe mencionar al PAN como uno de los grandes perdedores de esa elección, partido que no solo no alcanzó el tres por ciento de la votación total para mantener su registro local, sino que también en algunos casos, varios de sus candidatos, terminaron relegados a las cuarta o quinta posición de su distrito, lo que habla de la mala decisión que se tomó al designarlos como abanderados, pues varios de ellos – provenientes de la sociedad civil – no dieron en ancho en donde debían darlo y resultaron auténticos desconocidos para el electorado, además de que se negaron a ir aliados con el PRI.
Movimiento Ciudadano y su “nananá”, nada más ni las manos metieron en esa elección, ni siquiera aquellos candidatos que ayudaron algunos duranguenses que se fueron a hacer más “turismo electoral” que operación política a Coahuila, pues al final el electorado los castigó en las urnas, quizá porque sus candidatos no reunían el perfil para conquistar a los electores o por que pensaron que emulando lo que se hizo en Durango, les iba a alcanzar, afrenta que pagaron muy caro, pues hoy en día están a punto de perder su registro y no lograr tener una sola curul en la conformación de la próxima cámara de diputados a nivel local, por lo que mucho tendrán por aprender de esta lección.
Morena de igual manera, más allá de que va a tener algunas curules – por la vía plurinominal – en la próxima legislatura local en Coahuila, es innegable que no sabían en donde se metían, cuando designaron a Andrés Manuel López Beltrán como delegado electoral, quien por cierto, semanas antes de que se realizara la elección, decidió abandonar el “barco”, quizá a sabiendas de lo que se venía, aunque a él y nadie más que a él, se le puede achacar semejante resultado, sumando así su segundo descalabro electoral, luego de lo ocurrido en Durango el año pasado.
El partido emergente que sin duda sorprendió a propios y extraños, fue Nuevas Ideas, el cual le quitó muchos votos a Morena y sus aliados, pues la mayoría de sus candidatos y candidatas, justamente venían de la Cuarta Transformación, pero dolidos por que allá, nunca les fueron la oportunidad de estar en una boleta, de ahí que el electorado que simpatiza con esa corriente partidista, se lo tuvieron que repartir justamente Nuevas Ideas y Morena y de ahí que el resultado, no debería sorprenderle a nadie.
Estas lecciones las deberán tomar en cuenta estos partidos políticos, de cara a lo que se viene, tanto en lo nacional como en los estados, claro que ello siempre y cuando, no quieran que les pase lo mismo que en Coahuila, en donde el electorado, mandó un mensaje claro y contundente, sobre lo que quieren y lo que definitivamente no quieren en su entidad, algo difícil de digerir para algunos y que otros, lo tomarán con la madurez suficiente como para tomar mejores decisiones en lo que está por venir. Al tiempo.