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Creer en nada: es el nuevo credo .

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Felipe Correa
400 Palabras
19/06/2026

​Durante siglos, la identidad mexicana estuvo indisolublemente ligada a la creencia en un ser superior. Ser mexicano era, casi por decreto, ser creyente. Pero el siglo XXI ha traído consigo una silenciosa revolución cognitiva en las aulas, las redes y las calles del país. Los jóvenes ya no compran las respuestas absolutas de las iglesias. Ante un entorno hiperconectado y plural, la ausencia de Dios o la adopción del agnosticismo ya no se viven como un vacío existencial, sino como un ejercicio de libertad intelectual que urge analizar.

​El cambio no es una percepción; está respaldado por la frialdad de los datos. Aunque el catolicismo sigue siendo la religión mayoritaria en el país, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha documentado un giro histórico. El sector de la población que se declara “sin religión” o “sin adscripción religiosa” (que engloba a ateos, agnósticos y escépticos) ha crecido a pasos agigantados, concentrándose de manera abrumadora en los sectores más jóvenes, particularmente entre los 15 y los 29 años. Para este grupo, la fe ya no es un elemento heredado en el acta de nacimiento, sino una opción prescindible.

​¿Por qué la juventud mexicana le está dando la espalda a los altares? Las causas no responden a una simple rebeldía pasajera, sino a una transformación estructural de la sociedad:

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  • El colapso de la confianza institucional: Las nuevas generaciones juzgan a las religiones por sus acciones terrenales y no por sus promesas divinas. Los escándalos de corrupción, los encubrimientos de abusos y la resistencia de las cúpulas eclesiásticas a agendas de derechos humanos (como la diversidad sexual o la autonomía corporal) han cavado una fosa de desconfianza. Para muchos jóvenes, la moralidad ya no depende de un dogma religioso.
  • La democratización del conocimiento: El acceso inmediato a la información y el pensamiento científico a través de la digitalización han diluido el monopolio de las respuestas que antes tenían los templos. La duda hoy se resuelve en un buscador de internet o en un artículo científico, no en el confesionario.
  • La búsqueda de una espiritualidad libre o el pragmatismo absoluto: Quienes no eligen el ateísmo militante suelen optar por un agnosticismo pacífico o por espiritualidades alternativas que no exigen sumisión a una estructura jerárquica. La ciencia y el humanismo han pasado a ocupar el lugar que antes tenía la teología para explicar el origen de las cosas y definir el propósito de la vida.

​Esta transición hacia el secularismo no significa que la juventud actual carezca de valores. Al contrario, los movimientos ambientales, las luchas por la equidad de género y la defensa de los derechos humanos en México están siendo liderados por esta misma generación que ya no reza, pero que actúa.

​Estamos ante el nacimiento de un México distinto. Un país donde el peso de la tradición se está aligerando y donde la ausencia de una deidad ya no se traduce en miedo al castigo, sino en la plena conciencia de que el futuro del entorno depende exclusivamente de las decisiones humanas, aquí y ahora.

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Felipe Correa Politólogo de carrera, cuenta con experiencia en comunicación de crisis y aborda temas sociales. Participa en medios como Municipios Durango, Grupo Garza Limón y Lobos Cadena 7.
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