
Que no le digan, que no le cuenten, en redes sociales abundan las opiniones encontradas sobre la Feria Nacional Francisco VIlla 2026.
Mientras unos aseguran que está siendo un fracaso, otros sostienen que vive uno de sus mejores momentos, pero quizá la pregunta no debería ser quién tiene la razón, sino si realmente una feria puede medirse únicamente por fotografías, videos o percepciones aisladas.
La Feria Nacional Villista cumple 20 años desde su inauguración y, más allá del debate digital, existen datos que permiten hacer un análisis más objetivo, de acuerdo con las autoridades estatales y la Dirección de Ferias y Espectáculos, durante el primer fin de semana ingresó alrededor de un 25 por ciento más de visitantes que en el mismo periodo del año anterior, a ello se suma una ocupación hotelera cercana al 82 por ciento, cifras que representan una importante derrama económica para hoteles, restaurantes, comercios y demás prestadores de servicios.
Pero los números también se observan en las calles, por las tardes, las instalaciones de la feria registran una importante afluencia de familias; los estacionamientos permanecen ocupados y el transporte gratuito que conecta el Centro Histórico con el recinto realiza recorridos prácticamente llenos.
Durante las mañanas, el movimiento continúa en el Centro Histórico y es que, en estos días, es común encontrar visitantes recorriendo el Corredor Constitución, el Mercado Gómez Palacio, los museos y distintos atractivos turísticos de la capital, esa presencia genera consumo y beneficia a cientos de pequeños negocios que esperan esta temporada para mejorar sus ingresos.
También vale la pena escuchar a quienes instalaron un espacio comercial dentro de la feria, algunos manifestaron que la inversión inicial por la renta de sus locales representó un reto; sin embargo, hasta el momento aseguran que ya han recuperado parte de ese gasto y reportan buenas ventas; al final, ese también es uno de los objetivos de esta celebración, que sea un espacio de convivencia, pero también de oportunidades económicas para quienes viven de su trabajo.
Mucho se habló de la cancelación del espectáculo “Juntos”, integrado por Jorge Medina y José Cuén; sin embargo, más que interpretarse como un síntoma de fracaso, la decisión parece responder a una estrategia de programación, porque compartir fecha con un concierto de Yuridia, que ofrece una amplia zona de acceso gratuito además de espacios preferentes con costo, representaba competir por el mismo público y la realidad es que en ocasiones, las decisiones comerciales obedecen más a la logística y a la rentabilidad que a la falta de interés de la gente.
Otro aspecto que merece reconocerse es el ambiente de seguridad y es que al interior del recinto ferial se mantiene un operativo permanente en el que participan la Policía Municipal, la Policía Estatal y la Fiscalía General del Estado, corporaciones que trabajan de manera coordinada para preservar el orden y garantizar una convivencia sana entre los miles de personas que diariamente acuden a disfrutar de los espectáculos y actividades.
A este esfuerzo se suma el reforzamiento de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, cuya presencia brinda mayor confianza tanto a los duranguenses como a los turistas que visitan el estado, si Durango ya era considerado un estado seguro, este despliegue interinstitucional fortalece aún más la percepción de seguridad y permite que las familias disfruten de la feria con mayor tranquilidad.
Quizá cuando concluya la Feria Nacional Villista será momento de hacer un balance completo entre la inversión realizada, los resultados obtenidos y los beneficios que dejó para Durango, pero hoy, cuando la celebración aún está en marcha, reducir la conversación a si fue un éxito rotundo o un fracaso resulta apresurado.
La feria no está diseñada para que todos asistan al mismo concierto ni para que todos gasten de la misma manera, hay espectáculos gratuitos, otros con costo, opciones para distintos presupuestos e incluso transporte gratuito para facilitar el acceso al recinto, al final, cada persona decide cómo disfrutarla.
Más allá de las publicaciones en redes sociales, la mejor opinión será la de quienes la vivieron, y por ahora, todo indica que la Feria Nacional Villista está cumpliendo uno de sus principales objetivos quie es atraer turistas, fortalecer la economía local, impulsar el comercio y ofrecer un espacio de convivencia para las familias duranguenses.
Al final no se trata de demostrar si la feria ganó o perdió frente a las críticas; se trata de disfrutarla mientras se desarrolla y, una vez que concluya, evaluar con objetividad el costo-beneficio que dejó para Durango.