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A alguien incomodó el asunto de las boletas planchadas.

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Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÁJARO
12/10/2026

Las amenazas denunciadas por la consejera del Instituto Nacional Electoral, Frida Gómez Puga, en contra de su integridad física y la de su familia, después de impulsar una modificación al tratamiento de las llamadas “boletas planchadas”, deben encender las alarmas de nuestra democracia; porque una cosa es disentir de una determinación electoral y otra, completamente distinta, pretender intimidar a quien participa en ella. Lo verdaderamente preocupante es preguntarnos quién o quiénes se sintieron afectados por esta discusión, al grado de recurrir presuntamente a las amenazas, sobre todo porque hablamos de una irregularidad que ha estado presente en distintos procesos electorales y que, durante muchos años, no recibió la atención suficiente.

Despejar dudas.
Para entender la dimensión del asunto, debemos recordar que las llamadas “boletas planchadas” son aquellas que aparecen dentro de las urnas sin los dobleces que normalmente deja el ciudadano al introducir su voto. Su presencia ha generado sospechas sobre posibles prácticas de manipulación electoral, aunque encontrar una boleta sin dobleces no demuestra, por sí solo, la comisión de un fraude; precisamente por eso resulta indispensable establecer reglas claras para su revisión. En los últimos procesos electorales este fenómeno volvió a generar controversia, particularmente porque cualquier irregularidad relacionada con la votación termina afectando la confianza ciudadana; entonces, quienes realmente defienden la limpieza electoral tendrían que ser los primeros interesados en despejar cualquier duda. Se supone.

Tribunal.
Conviene precisar que la propuesta impulsada por Frida Gómez buscaba establecer un mecanismo para analizar estas boletas, permitiendo la intervención de los consejos distritales; sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), revocó parcialmente los lineamientos aprobados por el INE y determinó que las boletas sin marcas de doblez, cuando se acredite esa condición, no deberán contabilizarse como votos válidamente emitidos; es decir, aunque la resolución judicial no respaldó el criterio original de la consejera, sí estableció una regla más estricta frente a este fenómeno, y eso representa un avance para la certeza electoral. Lo que resulta inadmisible es que una discusión institucional termine acompañada de amenazas personales, porque los desacuerdos jurídicos deben resolverse mediante argumentos y recursos legales, nunca mediante el miedo o la intimidación.

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Investigación.
Aquí está, desde mi punto de vista, el fondo político del asunto, porque si una decisión encaminada a revisar con mayor rigor las boletas electorales provoca semejante reacción, vale la pena preguntarse quién podría considerar amenazados sus intereses. No se trata de señalar irresponsablemente a determinado partido, candidato o grupo político, porque hasta ahora no existe información pública suficiente para identificar a los responsables de las amenazas, pero tampoco podemos ignorar que históricamente las irregularidades electorales han beneficiado a quienes encuentran mecanismos para alterar la voluntad ciudadana. Por eso resulta indispensable investigar hasta sus últimas consecuencias. Las autoridades deben identificar a quienes amenazaron a la consejera y determinar sus motivaciones.

Mensaje peligroso.
El problema trasciende a Frida Gómez y al propio INE; estamos hablando de la libertad que deben tener los “árbitros” electorales para tomar decisiones sin presiones externas, independientemente de que sus criterios puedan ser corregidos por los tribunales. Si permitimos que una consejera sea intimidada por participar en una discusión sobre la legalidad de los votos, estaremos enviando un mensaje peligroso a quienes tendrán la responsabilidad de organizar las elecciones de 2027. Las amenazas no pueden convertirse en instrumentos para condicionar decisiones institucionales, por eso corresponde a las autoridades investigar, proteger a la funcionaria y esclarecer quién está detrás de estos hechos. Porque esto es muy simple, quien nada debe, nada teme; y quien amenaza, algo tendrá que explicar.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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