Dark Mode Light Mode
Dark Mode Light Mode

Massive Caller se equivoca de elección, pero acierta con los nombres.

Avatar photo
Eduardo Ortega Solano
ANÁLISIS DE ALTURA
12/10/2026

Massive Caller publicó su encuesta, realizada el pasado 4 de octubre, sobre las “supuestas” preferencias de la ciudadanía respecto a los liderazgos del PRI que pudieran encabezar la candidatura del tricolor rumbo a la gubernatura de 2028. Vale la pena mencionarla porque varios de los aludidos podrían figurar en la próxima legislatura o, por lo menos, ser serios aspirantes. Y digo supuestas porque esta agencia de marketing político, disfrazada de encuestadora, carece de certezas. Habría que recordar que, en 2024, fue de las que pronosticaban el triunfo de Xóchitl Gálvez. Pero bueno, su trabajo sirve en los procesos electorales para construir narrativas preelectorales de triunfo, sostener que la esperanza muere al último, aunque sea de forma irracional, y, sobre todo, para engañar empachados.

Aunque se asegura que en política no existen casualidades, la aparición de algunos actores en esta lista más bien parece responder a un deseo personal o, de plano, a una broma. Sin embargo, la encuesta cobra especial interés si dejamos de mirarla desde la sucesión gubernamental de 2028 y la ubicamos en la contienda por el Congreso local de 2027. Es ahí donde varios de los nombres mencionados comienzan a cobrar sentido, pues podrían encontrar en las diputaciones un espacio para sus aspiraciones políticas. La verdadera casualidad sería que una lista cuestionable para medir las preferencias rumbo a la gubernatura terminara por poner sobre la mesa a quienes podrían protagonizar la próxima disputa por las curules del Congreso de Durango.

Encabezando la encuesta tenemos a la tres veces alcaldesa gomezpalatina Lety Herrera Ale, quien también ha sido diputada local, federal y senadora de la República. Hoy por hoy, sigue siendo uno de los activos más importantes del priismo durangueño y el mayor referente político de La Laguna. Su nombre aparece de manera natural en las conversaciones sobre la sucesión de la silla estatal. Aunque ella ha manifestado su deseo de seguir dedicándose al cien por ciento a su familia, en los corrillos políticos se rumora que podría aceptar una diputación local plurinominal en 2027. De concretarse, sería una forma de reconocer su trayectoria y una incorporación que podría dar mayor relevancia política a la próxima legislatura.

Advertisement

Ernesto Alanís Herrera, otrora presidente de la JUCOPO, coordinador de la bancada priista y expresidente del PRI, es un hombre institucional, conocido y reconocido por su capacidad para construir acuerdos. No tendría nada de extraño que buscara la reelección, pues su experiencia parlamentaria sería un activo importante en la legislatura que comenzará en 2027 y coincidirá parcialmente con el gobierno de Esteban Villegas Villarreal. Por cierto, el nombre de Ernesto también se menciona entre los posibles perfiles para ocupar interinamente la gubernatura durante una eventual ausencia del mandatario, si este buscara una candidatura a diputado federal en el proceso electoral de 2027. Si bien la sustitución podría recaer, conforme al procedimiento legal aplicable, en el secretario general de Gobierno, la duración de esa ausencia y las circunstancias en que se produzca podrían abrir otro escenario.

La actual presidenta del PRI, Dany Soto, tiene argumentos de sobra para buscar la reelección como diputada local. Desde su paso por la regiduría comenzó a generar expectativas sobre su trayectoria política y, posteriormente, en su primer cargo como legisladora, ha sido una agradable sorpresa. También destaca su trabajo al frente del PRI, donde, junto con la doctora Fátima González Huizar, en la Secretaría General, primero cubrió un interinato en la inconclusa presidencia de Arturo Yáñez y después llegó a la dirigencia mediante la elección de su planilla como candidatura de unidad. Dany Soto es una mujer que ha picado piedra y ha trabajado para construir una trayectoria que hoy le permite aspirar a repetir en el Congreso local, con la experiencia que le han dejado tanto su labor legislativa como la dirigencia partidista.

En esta encuesta, en tercer y quinto lugar aparecen Homero Martínez y Arturo Yáñez, respectivamente, ambos con más fortaleza por sus relaciones dentro del PRI que por sus resultados como servidores públicos. Me refiero particularmente a su cercanía con el dirigente nacional, Alejandro «Alito» Moreno.

Homero Martínez inició su carrera política como regidor de Lerdo en 2013. En 2019 ganó la alcaldía frente al representante de MORENA, Ulises Adame, por apenas 624 votos y, en 2022, consiguió la reelección, convirtiéndose en el primer alcalde reelecto de Lerdo. Sin embargo, la candidatura de su esposa, Susy Torrecillas en el 2025, entonces diputada con licencia y hoy alcaldesa, generó cuestionamientos por la continuidad de una misma familia en el gobierno municipal, lo que les valió el mote de la «pareja presidencial lerdense». Nueve años de presencia familiar en el poder municipal no abonan a la renovación política ni favorecen la imagen de los partidos que la promueven.

Se asegura que Alito Moreno respaldó la candidatura de Torrecillas y que ahora apoyaría a Homero Martínez para llegar al Congreso local por la vía plurinominal en 2027, posibilidad que parece mucho más factible que una aspiración posterior a la gubernatura. Porque si bien una diputación podría servirle de plataforma política, pensar que desde ahí podría proyectarse hasta la silla estatal en 2028 parece, por ahora, un sueño guajiro.

A pesar de ser un político relativamente joven, Arturo Yáñez cuenta con 25 años de trayectoria. Ha sido regidor, diputado local, secretario del Trabajo, secretario de Desarrollo Social y hasta alcalde interino, entre otros cargos. Ha transitado por las administraciones de distintos gobernadores, aunque sin consolidarse como parte del equipo de alguno de ellos ni convertirse en uno de sus hombres de confianza.

Entre sus fortalezas están su carisma, sus conocimientos y su carácter institucional. Sin embargo, ha batallado para entender que, en política, la palabra se honra y los acuerdos se cumplen. Desde 2019, con la llegada de su amigo Alejandro «Alito» Moreno a la dirigencia nacional del PRI,  sus cargos se han percibido más como resultado de esa cercanía que del reconocimiento a un trabajo propio. Desde la Secretaría Regional del partido hasta la presidencia estatal del PRI, que dejó inconclusa, su trayectoria ha estado marcada por designaciones que culminaron con una diputación plurinominal en la Cámara de Diputados. Ante las condiciones actuales, sus posibilidades de reelegirse en San Lázaro parecen reducidas, aunque en los corrillos políticos se rumora que Alito Moreno podría cobijarlo con otra plurinominal, ahora en el Congreso local.

Arturo tiene carisma y conocimientos, pero para convertirse en un político verdaderamente confiable necesita comprender que la palabra se honra y se respeta en cualquier ámbito. Los cargos pueden llegar por cercanía, acuerdos o designaciones, pero la confianza se construye cumpliendo compromisos. Y esa es, precisamente, la asignatura que todavía tiene pendiente.

Avatar photo
Opinologo sin preferencia partidista. café, política y tecnología. Editorialista del periódico Órale que Chiquito, Columnas Análisis de Altura, Los Puntos Sobre i’es . Mesa política y Cueva de Lobos en Lobos Cadena 7
Add a comment Add a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Post

Jorge Clemente Mojica, 50 años de política: poder, ciudadanía y el Durango que viene

Advertisement