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LOS GOBERNANTES QUE SE CONVIERTEN EN MILLONARIOS

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Gilberto Jiménez Carrillo
13/10/2026

La transformación económica y política de Mexico ha llevado a que algunos miembros de la clase política que antes eran considerados pobres, se hayan convertido en millonarios. La presencia de personajes en la política mexicana que de la noche a la mañana se vuelven millonarios es cada vez mas frecuente. Hay quien tiene la teoría de que mejor que el político sea rico, porque así estaría asegurado que no va a robar. La persona adinerada, por lo general procedente de la empresa privada, conoce mejor los cambiantes ciclos de la economía, por lo que tendría un perfil adecuado para ser un gestor público en tiempos de crisis, mientras que el político y más aquellos salidos de la nada, son totalmente neófitos en lo relacionado con el arte de crear riqueza. En México cada día son más los políticos que buscan justificar la adquisición de propiedades valuadas en millones de pesos como fruto de su trabajo. Sin embargo, la distancia entre los salarios oficiales de los servidores públicos y el valor de sus propiedades sigue alimentando sospechas de corrupción y enriquecimiento ilícito. Los casos se multiplican en pueblos mágicos, residencias campestres con lagos artificiales, mansiones en fraccionamientos exclusivos o departamentos en barrios de lujo. Cada revelación de este tipo no sólo exhibe a quienes las habitan, también golpea la credibilidad de la clase política y fortalece la indignación ciudadana. En México, pocas cosas generan tanta molestia ciudadana como descubrir que un político vive en condiciones que parecen imposibles de alcanzar con un sueldo público. Las casas y mansiones de lujo no solo alimentan sospechas de corrupción, también se convierten en símbolos de incongruenciafrente a los discursos de austeridad y cercanía con el pueblo. La Ley 3 de 3 buscó dar certeza sobre el patrimonio de los políticos mediante la obligación de publicar declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses. Sin embargo, no todos los candidatos la cumplen y la información suele ser incompleta. Los casos recientes demuestran que, aunque la norma existe, no alcanza para disipar las dudas sobre cómo se financian las lujosas propiedades que habitan quienes toman decisiones en el país. Cada mansión revelada funciona como un recordatorio de la desigualdad entre la clase política y la ciudadanía. Para muchos, estas residencias no son sólo casas: son pruebas visibles de la de servicio público y la realidad del poder. Una gran cantidad de miembros de ‘la nueva’ clase política se han hecho ricos y hasta millonarios de la noche a la mañana… La mitología griega nos narra la historia de La caja de Pandora. Cuenta la leyenda que Zeus le obsequió a Pandora una caja. Le dio instrucciones de no abrirla bajo ninguna circunstancia. Dominada por la curiosidad, Pandora la abrió y, oh sorpresa, salieron de ella todos los males del mundo. La versión mexicana de la caja de Pandora consiste en destapar la cloaca para mostrar el grado de corrupción que impera en México. Al abrirla saldrían a la luz registros secretos de políticos mexicanos con propiedades inmobiliarias y cuentas de miles de millones de dólares en diferentes bancos del planeta. Saldrían a relucir nombres de “respetables políticos” mexicanos que se han valido de sus puestos para saquear millones de pesos del erario. En el pasado, a raíz de que la revolución “nos hizo justicia”, a estos abusos y corruptelas les llamaban “carrancear”, este folklórico término ha pasado de moda, pero la decadente práctica ha cobrado renovados bríos y hoy ostenta sofisticados nombres: conflicto de intereses, tráfico de influencias, cochupo, desvío de recursos, lavado de dinero, mordida, soborno, transa y muchos etcéteras más. Sin embargo, el nombre original prevalece: Robo a la nación, al estado o al municipio.

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