
En política, no toda demostración de fuerza ocurre en las urnas. A veces se mide en la capacidad de convocar, ocupar espacios públicos y construir una imagen de liderazgo sin recurrir al discurso electoral. La XIII Carrera Maquío 2026 fue una muestra de ello: más de mil corredores, figuras partidistas y autoridades reunidas en una jornada deportiva que, además de promover la convivencia, puso sobre el asfalto la capacidad de convocatoria del PAN en Durango.
Al frente estuvo Mario Salazar Madera, presidente del Comité Directivo Estatal del PAN, quien encontró en esta convocatoria una oportunidad para proyectar liderazgo y mostrar capacidad de organización. A su lado figuraron Alejandro Mojica, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado; Michel González, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PAN; y Toño Ochoa, presidente municipal de Durango.
La jornada también contó con la presencia de los diputados Gaby Vázquez Chacón, César Rivas y Fernando Rocha, así como del regidor Nacho Orrante, en un encuentro que reunió a representantes partidistas, legisladores y autoridades en torno a una actividad que busca trascender la competencia deportiva.
La pregunta no es si una carrera puede convertirse en un escaparate político. Evidentemente, también puede serlo. La cuestión de fondo es qué tan lejos llega el impacto de esa convocatoria cuando se apagan los reflectores, se entregan los premios y cada participante vuelve a su rutina. Porque reunir a más de mil corredores es una cifra relevante; convertir esa energía en resultados permanentes para la comunidad es una exigencia mucho mayor.
Los participantes recorrieron las distancias de cinco y diez kilómetros en una mañana marcada por el esfuerzo, las porras y la convivencia familiar. Las rifas y el ambiente festivo complementaron una actividad en la que el protagonismo no correspondió exclusivamente a quienes ocupan cargos públicos, sino también a los ciudadanos que llegaron a competir, acompañar a sus familias o simplemente sumarse a la jornada.
Para Mario Salazar, la Maquío representa una oportunidad de mantener al PAN presente en la conversación pública desde un terreno distinto al de la confrontación partidista. En su condición de dirigente estatal, la organización de este tipo de encuentros permite mostrar una faceta del partido vinculada con la participación social. El desafío está en sostener esa presencia más allá de una fecha en el calendario.
Por su parte, Alejandro Mojica participó activamente en la carrera y aprovechó el encuentro para destacar la importancia de fomentar el ejercicio desde la infancia, promover hábitos saludables y fortalecer la convivencia familiar. El planteamiento tiene una dimensión pública que va más allá del evento: si el deporte es una herramienta de prevención y bienestar, su impulso requiere continuidad, espacios accesibles y acciones institucionales que permitan a más personas practicarlo.
La presencia de Gaby Vázquez Chacón, César Rivas y Fernando Rocha, junto con Nacho Orrante, amplió la representación política en una jornada que también permitió la coincidencia entre actores de distintos espacios de gobierno y del partido. Sin embargo, esa fotografía colectiva cobra mayor sentido cuando la convivencia se traduce en compromisos verificables con la comunidad.
Conviene reconocer el valor de una convocatoria que reúne a más de mil personas sin confundir ese resultado con una medición automática de respaldo electoral. Una carrera deportiva no sustituye las evaluaciones sobre el desempeño de los representantes públicos, ni la asistencia a un evento permite anticipar el comportamiento político de la ciudadanía.
La Maquío cumplió con reunir a corredores y familias alrededor del deporte. Mario Salazar ocupó el centro de la organización partidista; Alejandro Mojica vinculó su participación con un mensaje de salud y convivencia, y los demás legisladores y representantes presentes formaron parte de una jornada que combinó actividad física y vida pública.
Al final, los kilómetros recorridos cuentan en la competencia, pero el impacto de una iniciativa se mide también por su continuidad. La carrera terminó; la prueba de fondo comienza después de la meta: demostrar que el deporte puede ser algo más que una convocatoria exitosa y convertirse en una oportunidad permanente para mejorar la vida de la comunidad.
Porque en política, como en las carreras de fondo, la salida atrae miradas, pero es la constancia la que permite saber quién mantiene el paso.