¿Alfonso Delgado Bañuelos, al rescate de la barra mexicana de abogados del Estado de Durango? Al menos, escuchando el discurso de campaña del candidato Delgado Bañuelos, plantea el rescate y la dignidad de dicha barra, que por cierto, buena falta le hace. Muchas abogadas y abogados del gremio coinciden que después de Manuel Rosales, se convirtió en lo que es ahora: al servicio del poder en turno.
Para muestra basta un botón, los demás a la camisa: al actual presidente de la barra, ya lo hicieron juez, con la farsa llamada “elección del poder judicial del Estado”. Ya es tiempo, de que, las abogadas y abogados tengan un presidente que no busque el interés y beneficio personal y por supuesto, para sus amigas y amigos más cercanos y al resto solo son utilizados para dichos fines. No se trata de que dicha barra, sea una sucursal del Bicentenario como actualmente sucede, se trata entre otras cosas, del rescate y la dignidad que se perdió.
¿Por qué rescatar la barra de abogados y de quiénes? En primer lugar, de aquellos que nombran juezas, jueces y magistrados del poder judicial del Estado sin tener siquiera la cortesía de tomar en cuenta, al gremio de abogadas y abogados. Y por si fuera poco, el Congreso del Estado que se supone es un poder independiente, en los hechos solo hacen legal los deseos del poder ejecutivo. El otro eje de la campaña de Alonso Delgado es: la dignidad de todas y todos los abogados, para recuperar el respeto de la sociedad que un día tuvo.
De acuerdo con el conocimiento que tiene de los problemas de las abogadas y abogados de Durango, Alfonso Delgado Bañuelos menciona, las condiciones de la casa sede de la barra. Para empezar, asegura que se requiere una urgente conservación de esa casa que forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Asegura el candidato, que cuando llueve en la casa, es mejor salirse a la calle y da a conocer, que en sus ratos libres la casa es utilizada como cantina donde se brinda, para que todo cambie y todo siga igual. precisamente, ese es el reto que tiene el candidato a dirigir la barra de abogados. Y no debe de llegar a la presidencia de la barra para seguir con la cultura de los últimos años: que todo cambie, para que todo siga igual.
