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Innegable fractura morenista.

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Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÁJARO
25/08/2026

El episodio lamentable de Rubén Rocha Moya dejó una lectura política interesante, sobre todo para saber en dónde está parado uno de los personajes morenistas más señalados en los últimos meses, no solo por su ambición de poder, sino por el poco respaldo que recibió a su decisión de retomar el mando del gobierno de Sinaloa, y su posterior solicitud de licencia. Aquí lo hemos dicho en repetidas ocasiones, el único partido que podría hacerle ver su suerte a Morena, es precisamente el mismo partido, pues la implosión, de la que hemos hecho referencia, está cada vez más próxima. Y es que nadie puede negar que todo lo que ocurrió el fin de semana generó una fractura importante, porque mientras hubo quienes mostraron su rechazo, hubo también quienes hablan “maravillas” del gobernador con licencia, como sucedió con Gerardo Fernández Noroña. Además la propia Presidenta, Claudia Sheinbaum, confirmó que sí existe una investigación por parte de la Fiscalía General de la República, es decir, Rocha Moya no está “limpio”, como se había dicho, de ahí la multitudinaria petición de que se retirara de nuevo del encargo.

Noroña.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la postura asumida por Gerardo Fernández Noroña, quien prácticamente salió en defensa de Rocha Moya, en momentos en que una buena parte del morenismo optó por guardar distancia. Y aquí es donde comienzan las preguntas, ¿por qué defender políticamente a un personaje que enfrenta un desgaste evidente y sobre quien existe una investigación de la FGR? Noroña podrá argumentar lealtad partidista o incluso respeto al debido proceso, pero en política los mensajes cuentan, y mucho; su posición contrasta con quienes dentro de Morena entendieron que aparecer demasiado cerca del sinaloense podría significar asumir un costo que no les corresponde. El problema para el partido oficial es que estas diferencias ya no se están procesando solamente en privado, sino que cada vez son más visibles ante la opinión pública.

Presidenta.
También resulta relevante la postura de la Presidenta, porque al reconocer públicamente la existencia de una investigación de la Fiscalía, prácticamente terminó con aquella narrativa que pretendía presentar a Rocha como un gobernador completamente exonerado. La titular del Ejecutivo ha sido cuidadosa para no adelantar responsabilidades, pero tampoco parece dispuesta a cargar políticamente con todos los problemas heredados por Andrés Manuel López Obrador; y quizá ahí está una de las diferencias más importantes con el sexenio anterior, tarde o temprano tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a proteger a figuras vinculadas con el tabasqueño, sobre todo cuando éstas puedan convertirse en un “lastre” para su administración. Rocha Moya podría convertirse en uno de los primeros ejemplos de esa nueva realidad que, desde luego, terminará perjudicándolos en la elección del próximo año.

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Tribus.
Morena siempre negó tener las famosas “tribus” que durante años caracterizaron al PRD, pero cada vez resulta más complicado sostener ese discurso. Existen grupos, intereses y personajes que buscan mantener o incrementar sus espacios de poder, y conforme se acerque la elección intermedia de 2027, estas diferencias seguramente serán más evidentes. El caso Rocha simplemente permitió observar quiénes están de un lado y quiénes prefieren marcar distancia; ahí están los grupos ligados al expresidente López Obrador, los cercanos a Sheinbaum, los gobernadores, los legisladores y quienes ya están pensando en su futuro político.

Adversarios en casa.
Por eso hemos insistido en que el principal riesgo electoral para Morena no necesariamente está en el PAN, PRI o Movimiento Ciudadano, porque me parece que la oposición continúa sin encontrar una narrativa capaz de competir seriamente con el oficialismo, pero Morena sí tiene condiciones para hacerse daño desde adentro. La disputa por candidaturas en 2027 será una primera prueba, especialmente en estados y municipios donde existen varios grupos interesados en imponer a sus perfiles. Lo ocurrido alrededor de Rocha Moya puede parecer solamente un episodio sinaloense, pero políticamente deja ver algo mucho más profundo, cuando llega el momento de asumir costos, las lealtades comienzan a modificarse.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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