
El fallido regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, dejó en claro que esa decisión, él la tomó de manera unilateral y no lo cruzó ni con la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, ni con el Secretario de Seguridad Pública Federal, Omar García Harfuch, por lo que una vez se supo de semejante ocurrencia, en cuestión de horas, le pidieron reculara, dejando en claro que su tan cacareada “inocencia” no era tan real como nos la habían vendido.
En más de una ocasión, escuchamos a distintas voces dentro de la Cuarta Transformación, defendiendo a Rocha Moya de no ser responsable de las acusaciones que el gobierno de Estados Unidos le hizo a él y a otros nueve funcionarios, por tener vínculos el narcotráfico, sin embargo, en cuanto el multicitado pensó que podía regresar a concluir con su encargo como gobernador de Sinaloa, fueron los propios morenistas – salvo Gerardo Fernández Noroña – quienes se opusieron a semejante decisión.
Su breve mandado solo duró un día, por lo que por presiones de su propio partido, una vez más, solicitó licencia indefinida, lo que deja en claro que no lo van a dejar volver, por lo que dicho encargo lo debe terminar alguien más, pues no hay duda de que la sola presencia de Rocha Moya, le pega al régimen actual y a su partido de cara a lo que está por venir, sin obviar el mensaje que le mandan al vecino país del norte, el cual no quita el dedo del renglón sobre la extradición de este personaje, no vaya a ser que ahora sí se la cumplan.
Cuando uno escucha decir a la Presidenta “Fue lo mejor para Sinaloa que solicitará licencia”, no deja lugar a dudas que nadie cree en la inocencia de Rubén Rocha Moya, ni siquiera quien lo estuvo defendiendo desde el púlpito de la Mañanera, lo que dejó al hoy gobernador con licencia de Sinaloa en un estado de indefensión y que en una nada, eso le da elementos a autoridades norteamericanas de venir por él, pues nadie, absolutamente nadie, va a poner el pecho a las balas por él, buscando dejar atrás ese oscuro capítulo de la 4T.
Será interesante también saber quien ocupa primero el interinato de Rocha Moya y después, quien termina ese sexenio, algo que deberá definir el Congreso de la Unión por “recomendación” de quien despacha en Palacio Nacional, personaje que seguramente marcará el rumbo a seguir en esa entidad, la cual se ha caracterizado en los últimos meses: por los homicidios dolosos, el bloqueo de carreteras, la desaparición forzada de personas, el secuestro y el éxodo de familias completas a otros estados del país.
Por ahora, esta “telenovela” del regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, duró solamente dos capítulos y en caso de que algún “productor” quisiera retomarla más adelante, lo más seguro es que sea para hablar del inevitable encarcelamiento de este oscuro personaje y su inminente extradición a los Estados Unidos, algo que debió haber hecho la Cuarta Transformación, antes de defender lo indefendible, así se hubieran evitado estos bochornosos momentos que a nadie dejaron bien parado y en donde todos perdieron.