
La verdad, suena medio raro lo que ha pasado en el Cabildo de Gómez Palacio, con la bancada de Movimiento Ciudadano. Resulta que fueron los únicos que votaron en contra una modificación al proceso financiero del “Plan Fluye, referente a una adecuación técnica, atendiendo una recomendación de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas, la cual no amplía el plazo del financiamiento de dicho proyecto, sin embargo, los regidores naranjas adoptaron una postura muy verde, puesto que dicha obra, es la más importante -en varias décadas-, para las familias gomezpalatinas. Sacar raja política en este tema, es una actitud mezquina que se les puede revertir tarde o temprano, aunque vale la pena señalar que con el voto de la mayoría, se le continúa dando certeza al “Plan Fluye”.
El Gobierno Federal y el Estatal, al margen de sus colores, han respaldado, con absoluto convencimiento, la iniciativa de la alcaldesa Betzabé Martínez Arango, quien en el mes de abril, tomó la decisión de tocar las puertas necesarias, con un expediente bajo el brazo, donde exponía detalladamente la gravedad de la situación que aqueja a la comunidad de Gómez Palacio en el sistema de drenaje sanitario, así como la alternativa de solución mediante el denominado “Plan Fluye”. Dicha estrategia fue puesta a consideración de todos los sectores gomezpalatinos, y en mayo de este año, las fuerzas representadas en el Congreso del Estado de Durango, por unanimidad, la votaron a favor.
Entonces, ¿qué sentido tiene ponerle trabas a los proyectos que verdaderamente benefician a las familias de aquel municipio lagunero? Todo apunta, sin justificación alguna, a un trasfondo político-electoral, porque la ambición del 2027, está poniendo por encima de la necesidad más apremiante de “todos”, los arrebatos de “unos”, como si no entendieran que en la problemática de “todos”, van incluidos esos “unos”. La presidenta municipal, Betzabé Martínez, ha demostrado que es posible construir al margen de diferencias partidistas, es más, el “Plan Fluye”, bajo su iniciativa, es producto del esfuerzo conjunto, mismo que la sociedad agradece, y hasta premia en las urnas, sin embargo, ¡aguas!, porque esas incongruencias, la comunidad también se las cobra.
A pesar de la cerrazón naranja, el “Plan Fluye”, sigue fluyendo. Hay que decirlo, el Gobierno Federal el va a entrar con 300 millones de pesos, y el Estatal con otros 100 millones de pesos, demostrando que es posible unificar criterios en medio de las diferencias, logrando realizar un trabajo coordinado por el bien de las familias. La propia Betzabé ha sido asertiva en el diálogo con todos los involucrados, tanto en el orden público, como en el privado. En efecto, esta vez, la naranja anda muy, pero muy verde; con un sabor ácido, que no le agrada a los laguneros, quienes, por fortuna, no verán truncado el proyecto más importante, hoy por hoy, para Gómez Palacio.