
El gobernador Esteban Villegas, sin duda, es el peor gobernador que hemos tenido en la historia de Durango. Las declaraciones que hizo el sábado en un canal de televisión local, se hicieron virales. Y no es la primera vez que esto sucede, desde el gordo y la flaca y recientemente con Pepe Garza, ha logrado muy bien sus propósitos, su falta de oficio político pero a cambio de ello, su discurso machista y autoritario.
En dicho programa de televisión, Esteban reveló que tuvo una cena con su círculo más íntimo y aprovechó para decirles: “ustedes me van a traicionar, pero estoy preparado para ello, yo se las voy a revirar”. Dicha entrevista, se hizo viral, de pronto la cena en el Bicentenario nos hizo recordar la de Jesús, cuando le dijo a los apóstoles: uno de ustedes me va a traicionar. Solo que esta anécdota tiene una gran diferencia: el gigante de acuerdo a sus propias palabras, está rodeado de traidores, pero también, de aduladores que aplauden sus mentiras en público y se burlan de ellas en privado y por si fuera poco, lo van a dejar solo como se dejan a las personas cuando empiezan a perder el poder.
Y como el que avisa no engaña les advirtió: si los de MORENA “me la pelaron”, ustedes también. Pero el mensaje no es solo para los judas que lo han acompañado en su sexenio. Es para todas aquellas y aquellos que ya le anuncian la crónica de una derrota anunciada. Pero como diría Martín Urieta: ¿Qué de raro tendría que las y los traidores del Bicentenario, comiencen a ver otros partidos, a otras y otros candidatos en 2028?
Como diría el clásico, aún hay más. En su momento, el gigante de cual muchos opinan que ya se derrumbó, si dentro de los traidores a los que se refiere alguna de ellas o de ellos tenían la posibilidad de ser sucesoras o sucesores, si es pasión que se les borre. Todo indica que Esteban cada vez más, se queda sin sus cartas al interior del PRI y si se le hace bolas el engrudo, puede cumplir aquello que en una ocasión declaró: “en Durango, solo veo a una MORENA ¡Mi esposa Marisol!
Y hablando de mujeres y de traiciones, ¿No tendrá Esteban quien le diga fuera del círculo de traidores, que en política no hay amigas, amigos ni lealtades? Solo traiciones y negocios. Pero como dijo el poeta: cada quien es el arquitecto de su propio destino y Esteban lo ha construido y muy bien a base de mentiras. El gobernador debe de aceptar que sin oficio político no se puede gobernar y tampoco con conductas machistas autoritarias y menos con mentiras. Está como el cuento de Pedro y el lobo. Tanto le ha mentido al pueblo y a la sociedad de Durango, que nadie le creyó cuando dijo en su cuarto informe de gobierno: ¡”No me iré sin dejarles 40 mil empleos directos”! ¿Usted le cree? Nosotros tampoco.