
“Tenemos memoria, tenemos futuro” es el lema elegido por Esteban Villegas para su cuarto Informe de Gobierno y también puede servir como punto de partida para evaluar una administración que ya ha recorrido cuatro de los seis años para los que fue electo. A estas alturas, el análisis no debe centrarse únicamente en lo que se prometió, sino en aquello que ha comenzado a cambiar y en las condiciones que se están creando para los próximos años. La memoria nos recuerda los pendientes que Durango arrastró durante décadas; el futuro plantea la pregunta de si finalmente estamos construyendo las bases para que las nuevas generaciones tengan mejores oportunidades.
El agua representa quizá la mejor expresión de ese cambio. La Presa Tunal II, la planta potabilizadora y las obras complementarias forman parte de una solución integral para garantizar el abasto de la capital durante las próximas décadas, mientras que Agua Saludable para La Laguna representa una transformación importante para una región donde el recurso resulta indispensable para las familias y para actividades productivas como la agricultura y el cultivo del algodón. Son proyectos que no comenzaron con este gobierno, pero que encontraron en esta administración la capacidad de gestión necesaria para avanzar. Y aquí está uno de los principales méritos políticos de Esteban: entender que Durango necesitaba una relación cercana y efectiva con el Gobierno federal. La participación de la Federación es evidente y necesaria, pero también lo es la capacidad del gobernador para gestionar, negociar y conseguir que las demandas históricas del estado fueran atendidas. La coordinación con Claudia Sheinbaum ha permitido que obras que durante décadas parecían lejanas hoy tengan una ruta concreta.
Sin embargo, el desarrollo de una entidad no puede medirse únicamente por sus obras de infraestructura. También debe observarse por las oportunidades que genera para quienes van a vivir el Durango de las próximas décadas. En ese sentido, los jóvenes ocupan un lugar especial en el discurso de Esteban, quien los ha llamado a no tener miedo de equivocarse, a levantarse después de una caída y a pensar en grande. El mensaje adquiere mayor sentido cuando se acompaña de educación, inversión y empleo. La llegada de nuevas empresas puede ser importante no solamente por el capital que representa, sino porque abre posibilidades para que profesionistas, técnicos y jóvenes que hoy buscan oportunidades puedan encontrarlas en su propio estado. El verdadero reto será consolidar ese crecimiento y lograr que la inversión se traduzca en movilidad social, mejores ingresos y proyectos de vida que hagan de Durango una opción para sus nuevas generaciones.
Pero hay otra dimensión de este gobierno que no puede quedar fuera del balance y que tiene un nombre propio: Marisol Rosso. Más allá de su condición de esposa del gobernador, Marisol se ha convertido en el corazón de este gobierno, particularmente por el trabajo desarrollado desde el DIF estatal. Su visión ha colocado en el centro de la política social a las personas y sus circunstancias concretas. La Ruta de la Salud, la atención a mujeres y familias, así como la transformación de espacios como Villa Esperanza y Casa Hogar Laguna, muestran una administración que también ha entendido que gobernar significa atender problemas que no siempre aparecen en las grandes estadísticas. Detrás de cada acción social hay historias de personas que recuperan movilidad, reciben atención médica, encuentran un espacio seguro o recuperan la posibilidad de construir una vida diferente. Esa dimensión humana complementa el proyecto de infraestructura y desarrollo que encabeza Esteban.
Después de cuatro años, el balance necesariamente tiene matices. No todo está resuelto y todavía existen pendientes importantes que deberán atenderse antes de concluir la administración. Pero tampoco puede ignorarse que algunos de los problemas que durante generaciones formaron parte de la conversación pública de Durango comenzaron finalmente a tener soluciones concretas. La diferencia está en que ahora existe una combinación de infraestructura, inversión, política social y gestión federal que puede modificar las condiciones del estado si logra mantenerse en el tiempo.
Por eso, el verdadero significado del cuarto informe no está solamente en las cifras que presenta, sino en lo que esas acciones pueden representar cuando se miran hacia adelante. Esteban Villegas entra en una etapa en la que ya no basta con demostrar capacidad para gobernar; tendrá que consolidar lo iniciado y garantizar que los proyectos trasciendan el sexenio. Y quizá esa sea la mejor manera de entender su lema: tener memoria significa reconocer lo que durante años nos hizo falta; tener futuro significa aprovechar el presente para que esas carencias no vuelvan a heredarse a quienes vienen detrás.