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El INE se juega su credibilidad.

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Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÁJARO
14/09/2026

El pasado 10 de septiembre arrancó formalmente el Proceso Electoral Federal 2026-2027 y con ello comenzó una de las pruebas más importantes para la democracia mexicana de los últimos años; no solamente porque el próximo 6 de junio estarán en juego 500 diputaciones federales y, de manera concurrente, más de 19 mil cargos locales, entre ellos 17 gubernaturas, sino porque la elección llegará en medio de una profunda polarización política. El principal desafío para el Instituto Nacional Electoral (INE), no será únicamente instalar casillas, capacitar funcionarios o contar correctamente los votos, el verdadero reto será recuperar y mantener la credibilidad ciudadana, porque una elección puede estar técnicamente bien organizada, pero si una parte importante de los mexicanos desconfía del “árbitro”, entonces tendremos un problema que irá mucho más allá del resultado de una jornada electoral.

Imparcialidad.
Las consejeras y los consejeros del INE deben entender desde ahora que durante los próximos nueve meses cada decisión será observada con “lupa”. No pueden existir actuaciones que permitan siquiera sospechar preferencias hacia Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano o cualquier otra fuerza política. La imparcialidad no solamente debe ejercerse, también debe percibirse, pues durante décadas México construyó instituciones electorales precisamente porque existía desconfianza sobre quién organizaba y calificaba las elecciones; regresar a esa discusión sería un retroceso. Por ello resulta fundamental que Guadalupe Taddei y el resto del Consejo General mantengan distancia absoluta de gobiernos, partidos y candidatos, y la confianza ciudadana será indispensable para conseguir participación el próximo junio.

Adelantados.
Lo interesante es que durante la propia sesión inaugural surgió una advertencia desde dentro del INE; el consejero Arturo Castillo Loza reconoció que la mayoría de los partidos ha adelantado sus actividades electorales pese a las reglas que ellos mismos aprobaron; incluso señaló que existen aspirantes que presumen llevar 75 días en campaña antes del inicio formal del proceso. Castillo fue todavía más lejos al advertir que el contexto actual podría convertirse en “el escenario perfecto para una elección cuestionada”. El señalamiento debería encender “focos” dentro del Instituto, ya que todos sabemos que desde hace meses existen aspirantes recorriendo estados, apareciendo en espectaculares, participando en reuniones y construyendo estructuras rumbo a 2027.

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Transparencia.
Las 17 gubernaturas concentrarán buena parte de la atención política y mediática, pero probablemente la elección más importante será la renovación de la Cámara de Diputados; ahí se disputarán 300 distritos de mayoría relativa y 200 espacios de representación proporcional, y de su integración dependerá buena parte del rumbo político del país durante la segunda mitad del sexenio. Morena buscará conservar el control legislativo, mientras que PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y las nuevas fuerzas políticas intentarán modificar la correlación existente. Precisamente por eso el resultado deberá ser absolutamente transparente, no puede quedar espacio para sospechas sobre qué partido ganó más distritos, cuántos votos recibió cada fuerza o cómo se asignaron las diputaciones plurinominales. Quien obtenga la mayoría deberá hacerlo porque así lo decidieron los ciudadanos y no porque el “árbitro” haya dejado lugar a dudas en su actuar.

Confianza.
Arturo Castillo pronunció otra frase todavía más dura, “el INE parece haber claudicado a su función de vigilar y arbitrar las elecciones”. Puede compartirse o no semejante diagnóstico, pero resulta significativo que provenga de un integrante del propio Consejo General; el Instituto tiene todavía nueve meses para demostrar exactamente lo contrario. Necesitamos un INE firme frente a los gobiernos, estricto con los partidos en cuanto a sus designaciones y las ligas que pudieran tener con grupos delincuenciales, transparente en sus decisiones y absolutamente imparcial frente a quienes competirán. La democracia no termina contando votos; comienza generando confianza para que millones quieran salir a depositarlos.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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