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La salida más fácil, culpar al pasado.

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Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÀJARO
04/11/2026

Cuando un gobierno enfrenta cuestionamientos que comprometen su credibilidad, siempre existe una salida aparentemente sencilla, buscar responsables en el pasado, y eso parece estar ocurriendo con el Gobierno Federal frente a los señalamientos que rodean a Guadalupe Taddei, expresidenta del Instituto Nacional Electoral (INE); porque en lugar de concentrarse en esclarecer las acusaciones sobre presuntas irregularidades en la asignación de contratos, desde el oficialismo se pretende ampliar la discusión hacia administraciones anteriores. La estrategia puede resultar conveniente políticamente, pero difícilmente resolverá el problema central, explicar qué ocurrió durante la gestión de quien llegó al organismo electoral bajo cuestionamientos sobre su cercanía con Morena.

Narrativa.
La narrativa gubernamental busca colocar sobre la mesa los nombres de Luis Carlos Ugalde y Lorenzo Córdova, quienes encabezaron en diferentes momentos la autoridad electoral. Se pretende recordar que también existieron señalamientos relacionados con contratos para documentación electoral y otros servicios; sin embargo, existe una diferencia fundamental entre revisar antecedentes y utilizarlos como instrumento de distracción. Aquellas gestiones fueron objeto de auditorías y mecanismos de fiscalización, cuyos resultados pueden revisarse nuevamente si existen elementos suficientes. Nadie debería oponerse a investigar posibles irregularidades, independientemente de quién haya presidido la institución, pero creo que convertir expedientes anteriores en argumento para disminuir la gravedad de las acusaciones actuales constituye una maniobra política demasiado evidente.

Investigaciones.
El problema para el oficialismo es que los señalamientos contra Guadalupe Taddei no desaparecen por mencionar nombres del pasado, por el contrario, la difusión de nuevos materiales audiovisuales y grabaciones que presuntamente comprometen su actuación mantiene abierta una controversia que exige explicaciones verificables. Desde luego, cualquier video o audio deberá someterse a procedimientos de autenticación y valoración antes de convertirse en prueba concluyente, pero tampoco resulta aceptable descalificar automáticamente cada señalamiento porque afecta a una figura identificada políticamente con el movimiento gobernante. Si existen indicios de favoritismo, conflictos de interés o beneficios indebidos en contrataciones, corresponde investigarlos hasta sus últimas consecuencias.

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Costo político.
Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena deberían comprender que defender indirectamente a Taddei representa un costo político innecesario. La Presidenta ha reconocido como adecuada su renuncia, pero el discurso oficial todavía parece atrapado entre exigir investigaciones y justificar políticamente lo ocurrido. Esa ambigüedad no termina de “cuajar” ante una opinión pública que demanda congruencia; si Morena presume combatir privilegios y corrupción, tendría que ser el primero en exigir transparencia absoluta, sin importar afinidades personales o antecedentes partidistas. Deslindarse no significa condenar anticipadamente a nadie, sino permitir que las autoridades actúen sin presiones ni consideraciones políticas. Resulta contradictorio reclamar investigaciones contra adversarios mientras se construyen explicaciones alrededor de personajes cercanos al poder.

Elección.
Todo ocurre cuando México se encuentra inmerso en la preparación de las elecciones de 2027, circunstancia que multiplica las consecuencias de cualquier sospecha sobre el árbitro electoral; el INE necesita recuperar confianza, garantizar imparcialidad y demostrar que sus decisiones no responden a intereses políticos ni económicos. Morena debería entender que mantener una defensa disfrazada de pluralidad puede convertirse en un problema electoral mayor; la oposición seguramente aprovechará cada revelación, mientras los ciudadanos observarán si existe voluntad auténtica para esclarecer responsabilidades. Investigar administraciones anteriores es legítimo, pero hacerlo como respuesta inmediata al escándalo actual transmite un mensaje equivocado.

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Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
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