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LA RIFA DEL BURRO MUERTO Y DE LOS CARROS DE LA FERIA DE DURANGO…UNA ESTAFA Y UN FRAUDE QUE TIENE CULPABLES

Publicado en Órale Qué Chiquito el 08/10/2022
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Había una vez un agricultor que usaba un burro para transportar su cosecha, así que, básicamente, gracias al animal obtenía su sustento. Un día, sin más, el burro falleció. El hombre lloraba desconsolado porque había perdido a su animal y su modo de ganar dinero. Pasó otro hombre por ahí y, viendo su angustia, le preguntó: ¿Cuánto necesitas para comprar otro burro? El agricultor hizo cálculos y contestó: – 1, 000 pesos. – No te preocupes, yo voy a hacer que recuperes tu burro, sólo préstame el cadáver. El agricultor, aunque desconcertado, le dio el cadáver. El hombre organizó una rifa… 100 boletos de 50 pesos para ganarse un burro. Todos los boletos se vendieron. El día que se llevó a cabo la rifa el organizador le compró un burro nuevo al agricultor por mil pesos y él ganó 3,950 pesos. El agricultor preguntó al hombre cómo había hecho para no tener problemas, a pesar de que el burro estaba muerto, a lo que el hombre contestó: – ¡Muy sencillo!, de los 100 que me compraron boletos sólo le tuve que dar la cara a uno, al que ganó, y cuando vio que el burro estaba muerto le dije ¿te llevas el burro o quieres que te regrese tu dinero? ¡Aceptó la devolución de inmediato! ¿La moraleja? Siempre hay una manera de chingarse a los demás. Así que lo importante no es identificar el motivo de la rifa, sino al organizador de la misma, ese es el que siempre gana. En la pasada mal llamada feria nacional de Durango que cuando mucho llega a regional, se rifaron 17 carros entre los miles de visitantes que dejaron millones de pesos de derrama económica. Pues resulta que estos vehículos no fueron entregados en su totalidad y los más de diez ganadores del sorteo que no han recibido su premio, van a presentar una denuncia por fraude en contra de los organizadores que les mintieron a los duranguenses. Ante este descarado y burlesco fraude y engaño, el anterior secretario de turismo declaró que los carros ya estaban en las agencias, pero no se habían entregado por cuestiones de papeleo, lo cual al parecer fue una mentira más, pues se sabe que los vehículos no fueron pagados, o sea se deben. Parece como sacado de una novela de ficción, en que rancho, ciudad o país pasan estas cosas, resulta imposible de creer. Alguien tiene que pagar los carros, de lo contrario alguien tiene que ir a la cárcel, pues estamos ante una burla de dimensiones colosales que no puede ocurrir en pleno siglo XXI, o acaso los responsables de la estafa piensan que, como la historia del burro muerto, la solución será entregarle el costo de boleto de entrada a la feria a los ganadores del sorteo. Yo creo que en está ocasión la única solución será o entregar los vehículos o que alguien responda por semejante engaño. Los organizadores de sorteos de todo el mundo, deben garantizar el premio, de lo contrario seguirán rifando burros muertos sin que suceda nada, sin ninguna responsabilidad. Por eso bienvenida la demanda por fraude, no es posible que los responsables de rifar burros muertos anden tan campantes sin explicar que les hicieron a tantos millones de pesos que se generaron en la feria, mientras que muchos proveedores que participaron en su organización aún no han recibido el pago por sus servicios. Que se castigue a los responsables, de lo contrario seguirán encontrando burros muertos para rifar.

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