
En un sistema democrático y representativo como lo es el de nuestro país, la participación ciudadana es el ingrediente clave que hace que otros se mezclen para dar ese sabor exquisito al platillo. Sin participación ciudadana, sin el interés de la población por hacer valer su opinión, voluntad y decisiones, entonces no sería democrático nuestro sistema, la soberanía prácticamente no radicaría en el pueblo.
Es preciso mencionar que el pueblo, como concepto, se ha definido por varios expertos, sin embargo, el significado más amplio y aplicable es que el pueblo somos todas las personas que habitamos, en este caso, en territorio mexicano, bajo el mismo gobierno presidencial.
Ahora bien, se define a la participación ciudadana como el conjunto de actividades a través de las cuales toda persona tiene el derecho individual o colectivo para intervenir en las decisiones públicas, deliberar, discutir y cooperar con las autoridades, así como para incidir en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas y actos de gobierno de manera efectiva, amplia, equitativa, democrática y accesible; y en el proceso de planeación, elaboración, aprobación, gestión, evaluación y control de planes, programas, políticas y presupuestos públicos.
La participación ciudadana no sólo se efectúa cuando la población vota por elegir a sus representantes, sino que también existen otras esferas de participación en que la ciudadanía puede participar y que están encauzadas, en resumen, a mejorar la calidad, las condiciones y el desarrollo de las personas.
Algunas de las formas de participación en México son:
La importancia de la participación ciudadana en estas esferas radica en varios ámbitos, pero todos ellos redundan en la relación que existe entre el gobierno y la ciudadanía, ya que se fomenta la responsabilidad compartida entre gobierno y sociedad; mejora la transparencia y rendición de cuentas, por parte de las instituciones públicas hacia la población; fortalece la democracia y el estado de derecho.
En síntesis, la participación ciudadana es el involucramiento activo de las personas ciudadanas en la toma de decisiones para y por su entorno. No hay que pasar por alto que la administración pública es esta herramienta que el gobierno utiliza para brindar a la población los bienes y servicios garantizados por ley. En este sentido, los recursos asignados a la administración pública para su funcionamiento, parten del erario y, al ser recursos públicos, las organizaciones están obligadas a rendir cuentas sobre su uso, pero la población, en este mismo sentido, debe y necesita cerciorarse del correcto ejercicio de estos recursos y que verdaderamente se estén ocupando para los fines que se advierten.