El próximo domingo primero de junio, es el día para elegir en Durango a presidentas y presidentes municipales en 39 municipios. También habrá, para elegir al poder judicial del Estado y a nivel federal, juezas, jueces, magistradas, magistrados, ministras, ministros y para el poder federal electoral. En el contexto de la elección del poder judicial del Estado, como usted ya sabe, son 49 puestos que ocupar, para lo cual existen un total de 49 candidatas y candidatos.
Por esta razón, en la sociedad duranguense existe molestia, porque de antemano ya se saben los resultados y en el fondo, esta es una farsa que nos costará 130 millones de pesos. Nadie podría creer que no hubiera más candidatas y candidatos y si los hubo, el propio gobernador nos dio la explicación: “en Durango no hay controversias, hay acuerdos”. ¡Al buen entendedor, pocas palabras! Pero el tema del poder judicial del Estado, no se resuelve diciéndonos que en lugar de controversias hay acuerdos, la impartición de justicia debe de estar en manos de un poder judicial independiente del poder ejecutivo, y no sometido como históricamente ha sido.
Dicha elección, no se trata de que todo cambie, para que todo siga igual, porque se puede impedir ir empezando acabar con la corrupción, el tráfico de influencias y el nepotismo entre otras cosas. Y hablando de mujeres y de traiciones, en las 49 candidaturas para el poder judicial del Estado, vemos de todo, pero el más grave, es el del nepotismo. Las y los involucrados en este tema, argumentan que si bien es cierto que pertenecen al círculo rojo de BBC o son diputados en la actual legislatura, sus parientes tienen méritos propios para integrar al poder judicial.
Por supuesto, la sociedad no pone en duda su preparación académica o carrera judicial, pero el asunto es que hay muchas abogadas y abogados, que tienen los mismos méritos y cubrían los requisitos de la convocatoria. ¿Qué pasó? La mayoría de las y los aspirantes no tenían la cercanía ni las relaciones en el BBC y en nuestra sociedad, el que tiene más saliva traga más pinole y ya encarrerado el gato, más vale suerte, que el saber nada importa. Con las y los nuevos integrantes del poder judicial, la sociedad no tiene muchas esperanzas de que las cosas cambien, ya lo dijimos: todo va a cambiar, para que todo siga igual.
En el ámbito de la elección federal, están puestas las esperanzas de sed de justicia, de millones de mexicanas y mexicanos. En muchas de esas instancias jurisdiccionales llegan asuntos que se resuelven y sus sentencias son inatacables. Pero para llegar a ese punto, en ocasiones pasan muchos años y no sucede nada. La impartición de justicia en nuestro país, debe ser pronta y expedita como lo establecen las leyes. Las y los que buscan justicia, pasan muchos años en los laberintos de la burocracia judicial. Sabemos que en estas elecciones para el poder judicial, las cosas no cambiarán mucho, pero si se trata de que en corto y mediano plazo, la impartición de justicia cambie, y así tendríamos por fin, el país que nos merecemos y no sigamos recordando la frase de Luis Donaldo Colosio: “veo un México con sed de justicia”.
