
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha comenzado a mover sus “piezas” rumbo al proceso electoral de 2027 en Durango; y aunque todavía falta tiempo para conocer candidaturas y eventuales acuerdos con otras fuerzas políticas, particularmente con Acción Nacional, el tricolor parece haber entendido que la competencia del próximo año comenzó desde ahora. La renovación de Daniela Soto y Fátima González al frente del Comité Directivo Estatal fue apenas el primer movimiento de una estrategia que posteriormente alcanzó al Consejo Político Estatal, los comités municipales y que ahora entra en la etapa de renovación de los consejos políticos municipales. El mensaje parece claro, ordenar primero la estructura para después entrar a la “disputa” por las candidaturas.
Candidaturas.
La renovación interna tiene una importancia que va más allá del cumplimiento estatutario, pues el PRI necesita llegar al proceso electoral con estructuras funcionando en los 39 municipios, pero también con capacidad para procesar las aspiraciones que inevitablemente comenzarán a multiplicarse conforme se acerque 2027. La dirigencia estatal tiene frente a sí el reto de mantener la cohesión de un partido en el que varios de sus cuadros ya comienzan a moverse buscando nuevas posiciones; el Consejo Político Estatal y los consejos municipales tendrán un peso relevante cuando llegue el momento de tomar decisiones, construir acuerdos y respaldar candidaturas. Por eso, la renovación que actualmente realiza ese instituto político puede interpretarse también como la preparación del “terreno” político sobre el cual se desarrollará la verdadera batalla interna por los espacios disponibles.
Aspiraciones.
Porque mientras las estructuras se renuevan, algunos perfiles comienzan también a hacer sus propios movimientos. Hay diputados locales que podrían buscar una diputación federal, regidores interesados en competir por un distrito local y funcionarios o dirigentes partidistas que seguramente intentarán encontrar acomodo en alguna candidatura. Es la movilidad natural que ocurre antes de cada proceso electoral, pero esta vez existe un ingrediente adicional, si el PRI mantiene la línea de no impulsar la reelección inmediata en los cargos de elección popular, el tablero podría moverse considerablemente, y quienes actualmente ocupan una curul tendrían que buscar otra posición o regresar a tareas partidistas, mientras que esos espacios quedarían disponibles para perfiles distintos. Eso abriría posibilidades para una renovación importante en la próxima Legislatura del Congreso del Estado y permitiría al tricolor presentar rostros diferentes ante el electorado.
Competitividad.
Sin embargo, querer ser candidato no será suficiente, pues el principal criterio tendría que ser la competitividad electoral, porque el PRI no está en condiciones de repartir candidaturas únicamente mediante acuerdos internos o cuotas de grupo. Quienes aspiren a una diputación local o federal deberán demostrar que tienen presencia territorial, conocimiento entre los ciudadanos y posibilidades reales de ganar; de hecho habrá quienes tengan una trayectoria importante dentro del partido, pero eso no necesariamente significa que sean competitivos en las urnas. Las mediciones que realice el tricolor serán determinantes para saber quién puede encabezar cada distrito, ya que si realmente pretende incrementar su representación en el estado y recuperar espacios en San Lázaro, deberá mandar a sus mejores perfiles, incluso cuando eso implique dejar fuera a personajes con mayores relaciones políticas internas, pero con menores posibilidades frente al electorado.
Alianza.
En Durango, el PRI y el PAN han demostrado que pueden competir juntos, pero las circunstancias nacionales y locales determinarán si esa fórmula vuelve a repetirse en 2027. Sin embargo, el Revolucionario Institucional no puede construir toda su estrategia esperando conocer primero qué sucederá con esa negociación, me parece que debe prepararse para cualquiera de los dos escenarios. Si existe alianza, necesitará perfiles fuertes para negociar los distritos que le correspondan; si cada partido decide competir por separado, necesitará candidatos todavía más competitivos para enfrentar principalmente a Morena.