
Gobernar, sin duda, implica tomar decisiones difíciles, que en muchos de los casos no reciben el respaldo social, pero son determinantes a la hora de dar resultados a los ciudadanos. Es el caso del presidente municipal, José Antonio Ochoa Rodríguez, quien en una plática que sostuvo con algunos columnistas y editorialistas, puso sobre la mesa los temas que, en estos cuatro años al frente de la capital ha tenido que tomar, y que estarán marcando el rumbo financiero no solo de los dos años que le quedan al frente del Ayuntamiento, sino que darán estabilidad a las futuras administraciones. Toño sabe a la perfección que todo tiene un costo, pero ha dejado en claro que desde el primer día sabía que no quería ser solo una fuente de empleo, sino que realmente se encaminara, administrativamente hablando, a un nuevo escenario que brindara ese equilibrio, y que a su vez, permitiera generar más recursos para aplicarlo a las obras que se han proyectado a mediano plazo.
Predial.
Una de esas decisiones complicadas fue la actualización catastral, que trajo consigo un incremento en el pago del predial y, por consecuencia, molestia entre algunos sectores de la sociedad. Toño Ochoa sabe que esta medida tuvo y seguirá teniendo un costo político, pero también puso sobre la mesa los resultados financieros, hasta el momento se han registrado cerca de 150 mil transacciones, que han significado mayores ingresos para las arcas municipales. La capital tradicionalmente recaudaba alrededor de 350 millones de pesos por este concepto y la intención es que, en los próximos años, pueda superar los 700 millones; estamos hablando prácticamente de duplicar la capacidad recaudatoria y, con ello, dejar a las siguientes administraciones municipales un “margen de maniobra” mucho mayor para operar.
Resultados.
Tampoco tendría sentido incrementar los ingresos municipales si ese dinero termina exclusivamente en gasto corriente; pues según lo explicado por el propio alcalde, parte de esta nueva capacidad financiera permitirá fortalecer programas que han tenido aceptación entre la ciudadanía. Uno de ellos es el Presupuesto Participativo, que para el próximo año llegará hasta los 150 millones de pesos destinados a obras propuestas y votadas directamente por los duranguenses; a ello se suman programas como “Apapacho”, los comedores comunitarios y otras acciones de carácter social. Aquí está, desde mi punto de vista, la verdadera prueba para la administración municipal, convertir una decisión impopular como el incremento del predial en resultados visibles para la gente; si el ciudadano observa mejores calles, espacios públicos, servicios y programas sociales, seguramente podrá existir una percepción distinta.
Inversión.
Otro de los datos que Toño Ochoa puso sobre la mesa tiene que ver con la inversión realizada durante sus administraciones. Aseguró que, comparando sus primeros tres años con las dos administraciones municipales anteriores a su llegada en 2022, la inversión fue superior, al alcanzar cerca de mil 150 millones de pesos, en números cerrados. Pero quizá el dato que más llama la atención es que durante este primer año de lo que él mismo denomina su “segunda temporada” se han invertido poco más de mil 120 millones de pesos únicamente de recursos propios, es decir, provenientes de lo que recauda el municipio. Si estas cifras se mantienen durante los próximos dos años, la administración podrá cerrar con niveles importantes de inversión, pero también con una responsabilidad mayor, demostrar que cada peso adicional que hoy pagan los ciudadanos se está utilizando correctamente y que las obras realmente responden a las necesidades de la capital.
Parques.
En esa lógica de cuidar el recurso, explicó también la decisión de licitar la rehabilitación de parques y bulevares de la capital con una empresa integrada por duranguenses, donde se han destinado alrededor de 44 millones de pesos. Según su análisis realizar esos mismos trabajos directamente con personal y recursos propios habría significado gastar cerca de 150 millones de pesos, por lo que el ahorro resulta considerable.
El destino político de Toño Ochoa seguramente dependerá de muchas circunstancias, alianzas y escenarios que todavía están por construirse, pero desde mi punto de vista ha decidido asumir costos que otros quizá habrían preferido evitar. Si al final de su administración logra demostrar que esas decisiones permitieron fortalecer financieramente al municipio y mejorar la ciudad, sus aspiraciones políticas seguirán vivas; quizá para 2027 o quizá para 2028; en política, los tiempos cuentan, pero los resultados también.