
Como el corrido: la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, fue la que la mecha encendió, y a las primeras investigaciones fue la primera que corrió. Tuvieron que pasar seis meses, para que Maru Campos se diera cuenta que uno de los hombres de su circulo de confianza, el exfiscal del Estado César Gustavo Jáuregui había cometido posibles actos de corrupción. Es oportuno aclarar: la fiscalía general de justicia de Chihuahua depende directamente del poder ejecutivo, es decir, de la gobernadora Maru Campos.
Mientras son peras o son manzanas, está en serios problemas políticos y legales. En declaraciones hechas a medios nacionales y ante la fiscal general de la República Ernestina Godoy, acusó al exfiscal César Gustavo Jáuregui de tener casinos y ser prestanombres de algunos negocios. Y ya encarrerado el gato, lo hace responsable de haber traído a los agentes de la CIA a territorio nacional. Y para que vea usted, que la cosa va en serio, se comprometió con la fiscal a hacerle llegar toda la información de César Jáuregui.
Vayamos por partes: si fuera cierto, como afirma la gobernadora, que el exfiscal tiene casinos, y siendo la secretaria de gobernación quien da las concesiones o permisos para casinos; ¿Cuál secretario o secretaria le otorgó los permisos? ¿Y en cuál sexenio? Por otra parte, la gobernadora pretende tapar el sol con un dedo. No es posible que después del escandalo de los agentes que murieron en la sierra de Chihuahua, ahora nos salga que “a chuchita la bolsearon”. No todo es color de rosa para Maru Campos, su exfiscal, la acusa de traidora y de ser ella quien autorizó el asunto de los agentes de la CIA.
Hablando de mujeres y de traiciones, Maru Campos se olvidó de las reglas del juego que por años, han funcionado en la política mexicana, ¿cuál de los asesores de lujo, que le cuestan al pueblo de Chihuahua millones de pesos al mes le aconsejó reunirse con la presidenta y después hacer un tour mediático? Sin duda, la gobernadora Maru Campos corre el riesgo de haberse puesto a las patadas con Sansón. Entre otras cosas, a la gobernadora ya se le terminó su sexenio y es posible, que ponga en riesgo una posible victoria del PAN en 2027.
También, la gobernadora se ve perdida en su desesperación, su discurso es de total enfrentamiento con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo y con MORENA. Declaró a los medios que “tenemos un gobierno y una 4T de la muerte”. Pero en contraparte, afirma que el PAN es el partido de la vida, la libertad y la familia. Como las palomitas blancas vestidas de azul, están en contra del aborto y el libre desarrollo a la personalidad y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, que es un derecho humano, confunde la gimnasia son la magnesia. Respecto de la familia, manejan el concepto religioso como si fuera, el partido un púlpito de alguna iglesia, y de la libertad: ¿Solo cuando gobierna del PAN hay libertad, como por ejemplo, traer agentes de la CIA al Estado de Chihuahua?