
Una sociedad demuestra su sensibilidad no solamente por la manera en que trata a los suyos, sino también por la forma en que protege a quienes no pueden defenderse por sí mismos.
Hablar de los derechos de los animales es hablar de responsabilidad, empatía y justicia; pero, sobre todo, de la capacidad que tiene la sociedad para reconocer que todo ser sintiente merece respeto, cuidados y una vida digna.
Durante mucho tiempo, quienes dedican su vida a rescatar, alimentar, esterilizar y proteger animales han tenido que enfrentar una realidad complicada y es que atender emergencias con recursos limitados, es muy difícil y, sumarle a eso que muchas de las veces sus voces no han encontrado los espacios necesarios para incidir en las decisiones públicas.
Por eso, que hoy se abran las puertas del diálogo entre las asociaciones protectoras y quienes tienen la responsabilidad de legislar representa un avance que merece reconocerse.
El Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional (GPPAN) en el Congreso del Estado de Durango sostuvo un encuentro con protectoras y activistas para escuchar sus inquietudes, conocer sus propuestas y poner sobre la mesa los desafíos que enfrenta la protección animal, más allá de la reunión, lo relevante es la posibilidad de construir una agenda legislativa que tome en cuenta la experiencia de quienes llevan años trabajando por los seres sintientes.
Porque legislar también significa escuchar; reconocer que las soluciones no siempre nacen detrás de un escritorio y entender que las personas que atienden diariamente los casos de abandono y maltrato tienen mucho que aportar a la construcción de políticas públicas más eficaces.
Durante el encuentro se abordaron temas que requieren atención, como el abandono de mascotas, la omisión de cuidados, la violencia sexual contra los animales, los procedimientos de eutanasia y la necesidad de ampliar las campañas de esterilización, también se planteó la importancia de facilitar las denuncias y fortalecer la educación para fomentar una cultura de respeto hacia los seres sintientes.
El valor de este acercamiento está en reconocer a las asociaciones protectoras como interlocutoras necesarias en la construcción de soluciones, no solamente como organizaciones a las que se recurre cuando hay una emergencia y es que su trabajo representa un esfuerzo cotidiano que merece respaldo, coordinación institucional y condiciones que permitan ampliar su alcance.
En ese sentido, la disposición del GPPAN para escuchar a las defensoras de los seres sintientes abre una oportunidad para avanzar en un tema que necesita mayor atención pública; el reto ahora es dar continuidad a este diálogo, convertir las propuestas en iniciativas y promover mecanismos que permitan prevenir el maltrato, atender las denuncias y fortalecer la protección de todos los seres sintientes.
Los avances también se construyen desde la sociedad civil y es que la organización civil, Alma Animal realizó su FiestAnimal número 20 con pláticas, reportajes además de una exposición visual en el corredor Constitución sobre los derechos de los seres sintientes que estará hasta el 17 de octubre.
La participación de las asociaciones, las actividades de sensibilización y la apertura de espacios de diálogo con representantes públicos son esfuerzos que pueden complementarse porque cuando la sociedad civil comparte su experiencia y encuentra disposición para ser escuchada, se crean mejores condiciones para identificar problemas, impulsar propuestas y construir respuestas más completas.
Reconocer la apertura al diálogo no significa dar por resueltos los problemas; significa reconocer que escuchar es un paso necesario para comenzar a resolverlos y cuando se trata de seres que dependen de la responsabilidad humana para recibir protección, cada espacio de participación cuenta.
El Grupo Parlamentario del PAN tiene ahora la oportunidad de dar continuidad a este acercamiento, mantener abiertas las vías de comunicación con las asociaciones y contribuir a que sus planteamientos se traduzcan en avances concretos.
Que ningún ser sintiente se quede sin voz, que quienes llevan años defendiéndolos encuentren es