
En entrevista para un medio español, Vicente Fox Quezada, declaró que siendo presidente de la República, hizo ganar a Felipe Calderón Hinojosa, “aunque no es muy democrático decir eso”, señaló. Evidentemente, el exmandatario nacional desató una gran polémica en el Ambiente Político con sus dichos, en estos tiempos en los que el árbitro electoral sufre los estragos de la corrupción asociada con la gestión de la exconsejera presidenta Guadalupe Taddei. Al admitir su presunta intervención directa en el proceso electoral de 2006, para beneficiar en las urnas al candidato del PAN, Fox Quezada le otorgó al morenismo el argumento adecuado, para seguir con su narrativa de deslinde del caso Taddei.
La Cuarta Transformación no necesitó crear una cortina de humo, para desviar la atención del nuevo escándalo que ahora les brotó en las entrañas del INE. Un día sí y el otro también, se han esmerado por ver la manera de sacudirse cualquier vínculo con Taddei, y cuando todo parecía inútil, les llegó como caída del cielo la declaración de don Chente Fox. Fue una bocanada de aire fresco en Palacio Nacional, donde se ahogaba la presidenta Claudia Sheinbaum y toda la 4T con ella, tratando de justificar que, lo de la Lupe Taddei, era consecuencia del pasado neoliberal, culpando inclusive a Lorenzo Córdova. En efecto, las palabras de Fox le dieron la razón, tal como lo señaló en su “Mañanera del Pueblo”.
Los pecados que le achacó Sheinbaum al “joven” Fox -así le dijo en modo despectivo-, fueron de “traidor a la democracia” y “promotor del fraude electoral”. Como también salió raspado por la presidenta Luis Carlos Ugalde, quien estuvo al frente del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), entre el 2003 y 2007, saltó a la escena, reconociendo que Fox, ciertamente, intentó impedir el triunfo de López Obrador en aquel 2006, sin embargo, eso no significa que se haya manipulado el resultado que le dio la victoria a Felipe Calderón, ya que la responsabilidad de instalar casillas y realizar el conteo de votos, corrió por parte de ciudadanos que fungieron como funcionarios del IFE.
Ugalde calificó de irresponsables, erráticas y desafortunadas las declaraciones de Fox. El pecado que le adjudicó, fue precisamente eso: ser un personaje irresponsable durante su mandato, al generar un ambiente “tóxico” en esa elección, con el mentado “desafuero” a López Obrador. Cabe recordar que el IFE, se vio obligado a adoptar un acuerdo para exigirle a Fox que dejara de hablar, pues sus declaraciones intervenían directamente en la elección. Entonces, su pecado ha sido su verborrea, su boca floja, su afán de cajetearla, puesto que no es la primera, y seguramente tampoco será la última vez que meta en aprietos a quienes, en apariencia pretende ayudar. Por lo tanto, Vicente Fox, no es ningún “traidor de la democracia”, más bien, como vulgarmente se dice, es un tipo muy hocicón…